miércoles, 21 de febrero de 2018

COMUNICACIONES ESPIRITUALES
(Papeles de J.B.; quinta época)

(Desde febrero a octubre de 2013, en la quinta época de los “Papeles de J.B.”, la comunicación gratuita con los profesionales en el estudio y asesoramiento de la tributación se presentaba con un formato que empezaba con una reseña sistematizada y anotada de doctrina tributaria, seguía con un texto espiritual y acababa con una referencia al santo del día y un breve comentario o una poesía religiosa que, pronto, dejó paso a palabras del papa Francisco. Fue el antecedente del blog “El hecho imponible”, que empieza con un texto tributario, sigue con una reflexión espiritual y con la hoja semanal que contiene el santo del día y una consideración litúrgica para acabar con palabras del Papa Francisco. Recuperados los textos, se traen aquí)

I. TEXTOS DEL ANTIGUO TESTAMENTO

1. GÉNESIS

(1) LA FE DE NOÉ. LA CONFIANZA. “El Señor dijo a Noé: - Entra en el arca, tú y toda tu casa, porque he visto que eres el único justo ante mí en esta generación...

... Noé hizo todo tal y como el Señor le había ordenado (Gn 7, 1 y 5)

(2) LA FE DE ABRÁN. EL ABANDONO. “El Señor dijo a Abrán: - Véte de tu tierra y de tu patria y de casa de tu padre, a la tierra que yo te mostraré; de ti haré un gran pueblo, te bendeciré, y engrandeceré tu nombre que servirá de bendición. Bendeciré a quienes te bendigan, y maldeciré a quienes te maldigan, en ti serán bendecidos todos los pueblos de la tierra.

Abrán se marchó tal como le había mandado el Señor, y con él fue Lot...” (Gn 12, 1-4)

(3) LA FE DE ABRÁN. LA CONFIANZA. “Después de estos sucesos, la palabra del Señor llegó a Abrán en una visión, diciéndole: - No temas, Abrán, yo soy un escudo para ti; tu recompensa será muy grande. Abrán contestó: - ¡Mi Señor Dios! ¿Qué me vas a dar, si estoy sin hijos y el heredero de mi casa a ser Eliézer de Damasco? Y añadió Abrán: - He aquí que no me has dado descedencia y, por tanto, un criado de mi casa me va a heredar. Pero la palabra del Señor le respondió: - No te heredará ése, sino que te heredará uno que saldrá de tus entrañas. Entonces le llevó fuera y le dijo: - Mira al cielo y cuenta, si puedes, las estrellas. Y añadió: - Así será tu descendencia.

Abrán creyó en el Señor, quien se lo contó como justicia.” (Gn 15, 1-6)

(4) LA FE DE ABRAHÁN. TRATANDO CON DIOS. “El Señor se manifestó a Abrahán junto a la encina de Mambré, cuando estaba sentado a la puerta de la tienda en lo más caluroso del día. Abrahán alzó la vista y vio que tres hombres estaban de pie junto a él. Apenas los vio, corrió a su encuentro desde la puerta de la tienda y se postró en tierra, diciendo: - Mi Señor si he hallado gracia a tus ojos, no pases sin detenerte junto a tu siervo. Haré que traigan un poco de agua para que os lavéis los pies, y descansaréis bajo el árbol; entretanto, traeré un trozo de pan para que reparéis vuestras fuerzas, y luego seguiréis adelante, pues por algo habéis pasado junto a vuestro siervo. Contestaron: - Sí, haz como has dicho.
Abrahán corrió a la tienda donde estaba Sara y le dijo: - Date prisa, amasa tres seim de flor de harina y haz unas tortas. Él fue corriendo a la vacada, tomó un hermoso ternero recental y lo entregó a su siervo que se dio prisa en prepararlo. Luego tomó cuajada, leche y el ternero que había preparado, y lo sirvió ante ellos; y permaneció en pie a su lado, bajo el árbol, mientras ellos comían.

Después le preguntaron. - ¿Dónde está Sara, tu mujer? Él contestó: - Ahí en la tienda. Y uno le dijo: - Sin falta volveré a ti la próxima primavera, y Sara tu mujer habrá tenido un hijo.

Sara lo oyó desde la entrada de la tienda, pues estaba detrás del que hablaba. Abrahán y Sara eran ancianos, de edad avanzada, y a Sara le había cesado la regla de las mujeres. Sara se sonrió por dentro, diciendo: “¿Después de estar consumida, y con mi marido anciano, voy a sentir placer?”
El Señor dijo a Abrahán: - ¿Por qué se ha reído Sara, diciendo: ¿De veras voy a dar a luz siendo anciana? ¿Es que hay algo difícil para el Señor? En el tiempo señalado, la próxima primavera, volveré a ti y Sara habrá tenido un hijo.

Sara lo negó diciendo: - No me he reído –pues tenía miedo. Pero Él le contestó: - No es cierto, te has reído.” (Gn 18, 1-15)

...

“El Señor visitó a Sara como había dicho, y le concedió lo que le había prometido. Sara concibió y dio un hijo a Abrahán en su vejez, en el plazo que Dios le había fijado. Abrahán puso por nombre Isaac al hijo que le había nacido, el que le había dado Sara. Y Abrahán circuncidó a su hijo Isaac cuando éste tenía ocho días, tal como Dios le había ordenado. Abrahán tenía cien años cuando le nació su hijo Isaac. Entonces Sara dijo: - Dios me ha hecho reír; quienes lo oigan reirán conmigo. Y añadió: - ¡Quién le diría a Abrahán que Sara iba a criar hijos! Pues yo le he dado un hijo en su vejez.” (Gn 21, 1-7)

(5) LA FE DE ABRAHÁN. LA OBEDIENCIA. “Después de estos sucesos, Dios puso a prueba a Abrahán. Y le llamó: - ¡Abrahán! Éste respondió: - Aquí estoy. Entonces le dijo: - Toma a tu hijo, a tu único hijo, al que tú amas, a Isaac, y vete a la región de Moria. Allí lo ofrecerás en sacrificio, sobre un monte que yo te indicaré.

Muy de mañana Abrahán se levantó, aparejó su asno, se llevó consigo a dos siervos y a su hijo Isaac, cortó la leña del sacrificio, se puso en camino y se dirigió al lugar que le había dicho Dios. Al tercer día Abrahán levantó la vista y divisó el lugar a lo lejos. Entonces dijo Abrahán a sus siervos: - Quedaos aquí con el asno mientras el muchacho y yo vamos hasta allí para adorar a Dios; luego volveremos con vosotros.

Tomó Abrahán la leña del sacrificio y se la cargó a su hijo Isaac, mientras él llevaba en la mano el fuego y el cuchillo; y se pusieron en marcha los dos juntos. Isaac dijo a su padre Abrahán: - ¡Padre! Él respondió: - Sí, hijo mío. Y el muchacho preguntó: - Aquí está el fuego y la leña, pero ¿dónde está el cordero para el sacrificio? Respondió Abrahán: - Dios proveerá el cordero para el sacrificio, hijo mío.

Caminando juntos llegaron al lugar que Dios le había dicho; construyó allí Abrahán el altar y colocó la leña; luego ató a su hijo, Isaac y lo puso sobre el altar encima de la leña. Abrahán alargó la mano y empuñó el cuchillo para inmolar a su hijo. Pero entonces el ángel del Señor le llamó desde el cielo: - ¡Abrahán, Abrahán! Él contestó: - Aquí estoy. Y Dios le dijo: - No extiendas tu mano hacia el muchacho ni le hagas nada, pues ahora he comprobado que temes a Dios y no me has negado a tu hijo, tu hijo único.” (Gn 22, 1-12)

(6) LA FE EN LA BENDICIÓN. JACOB –ISRAEL. “Israel extendió su derecha y la puso sobre la cabeza de Efraím, que era el menor; y su izquierda sobre la cabeza de Manases; adrede cruzó los brazos, ya que Manases era el primogénito. Entonces bendijo a José diciendo: “El Dios en cuya presencia anduvieron mis padres Abrahán e Isaac; el Dios que ha sido mi pastor desde el día en que nací hasta el día de hoy; el ángel que me libró de todo mal, bendiga a estos muchachos: perdure en ellos mi nombre y el de mis padres Abrahán e Isaac, y en multitud se conviertan sobre la tierra.” (Gn 48, 14-16)

...

José vio a los descendientes de Efraím hasta la tercera generación; también los hijos de Maquir, hijo de Manases, nacieron sobre las rodillas de José. José dijo a sus hermanos: - Yo voy a morir; pero Dios os visitará sin falta y os hará subir desde esta tierra a la tierra que juró a Abrahán, Isaac y Jacob.” (Gn 50, 23-24)

2. ÉXODO

(7) LA FE Y LA MANIFESTACIÓN DE DIOS. MOISÉS. “Moisés apacentaba el rebaño de su suegro Jetró, sacerdote de Madián; solía conducirlo al interior del desierto llegando hasta el Orbe, el monte de Dios. El ángel del Señor se le manifestó en forma de llama de fuego en medio de una zarza. Moisés miró: la zarza ardía, pero no se consumía. Y se dijo Moisés: “Voy a acercarme y comprobar esta visión prodigiosa: por qué no se consume la zarza”. Vio el Señor que Moisés se acercaba a mirar y lo llamó de entre la zarza: - ¡Moisés, Moisés! Y respondió él: - Heme aquí. Y dijo Dios: - No te acerques aquí; quítate las sandalias de los pies, porque el lugar que pisas es tierra sagrada. Y añadió: - Yo soy el Dios de tu padre, el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob.

Moisés se cubrió el rostro por temor a contemplar a Dios. Luego dijo el Señor: - He observado la opresión de mi pueblo en Egipto, he escuchado su clamor por la dureza de sus opresores, y he comprendido sus sufrimientos. He bajado para librarlos del poder de Egipto y para hacerlos subir de ese país a una tierra buena y espaciosa, a una tierra que mana leche y miel, al país de los cananeos, los hititas, los amorreos, los pereceos, jeveos y jebuseos. Así es, el clamor de los hijos de Israel ha llegado hasta mí y he visto además la opresión a que los egipcios los someten. Ahora, pues, ve: yo te envío al faraón para que saques a mi pueblo, a los hijos de Israel, de Egipto.

Moisés respondió a Dios: - ¿Quién soy yo para ir al faraón y para sacar a los hijos de Israel de Egipto? Y le dijo Dios: - Yo estaré contigo, y ésta será la señal de que yo te envío: cuando saques al pueblo de Egipto, daréis culto a Dios en este mismo monte.

Moisés replicó: - Cuando me acerque a los hijos de Israel y les diga: “El Dios de vuestros padres me envía a vosotros”, y me pregunten cuál es su nombre, ¿qué he de decirles? Y le dijo Dios a Moisés: - Yo soy el que soy Y añadió: - Así dirás a los hijos de Israel: “Yo soy” me ha enviado a vosotros.

Y le dijo más: - Así dirás a los hijos de Israel: “El Señor, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob, me envía a vosotros”. Éste es mi nombre para siempre, así seré invocado de generación en generación.” (Ex 3, 1-15)
...

“Cuando Moisés bajó del monte, llevaba en su mano las tablas del Testimonio, pero no sabía que su rostro se había vuelto radiante por haber hablado con el Señor. Aarón y todos los hijos de Israel miraron a Moisés y al ver que su rostro se había vuelto radiante, temieron acercarse a él. Entonces Moisés los llamó y Aarón y todos los jefes de la comunidad se volvieron hacia él y pudo hablarles.

Después se acercaron todos los hijos de Israel y le ordenó todo lo que el Señor le había dicho en el monte Sinaí. Al terminar de hablar con ellos, Moisés se cubrió el rostro con un velo. Cuando Moisés entraba a la presencia del Señor para hablar con Él se quitaba el velo hasta que salía; al salir transmitía a los hijos de Israel lo que el Señor le había ordenado. Los hijos de Israel veían que el rostro de Moisés se había vuelto radiante; él volvía a cubrirse el rostro con el velo hasta que entraba a hablar con el Señor.” (Ex 34, 29-35)

3. DEUTERONOMIO

(8) LA FE EN EL DIOS ÚNICO. LA SHEMÁ. “Escucha Israel: el Señor es nuestro Dios, el Señor es Uno. Amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas. Que estas palabras que yo te dicto hoy estén en tu corazón. Las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas cuando estés sentado en casa y al ir de camino, al acostarte y al levantarte. Las atarás a tu mano como un signo, servirán de recordatorio ante tus ojos. Las escribirás en las jambas de tu casa y en tus portones.” (Dt 6, 4-9; cf. 11, 18-21)

(9) LA FIDELIDAD. “Ahora, pues, Israel, ¿qué es lo que el Señor, tu Dios, te pide sino que temas al Señor, tu Dios, y marches por todos sus caminos amando y dando culto al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma, y que guardes los mandamientos del Señor y sus leyes, que hoy te ordeno para tu bien?

Del Señor, tu Dios, son los cielos y los cielos de los cielos, la tierra y cuanto en ella hay. Sin embargo, el Señor se prendó de tus padres, amándolos y eligiendo a su descendencia, a vosotros, entre todos los pueblos, hasta hoy mismo.” (Dt 10, 12-15)

(10) HABLANDO CARA A CARA CON DIOS. MUERTE DE MOISÉS. “Luego, subió Moisés desde las estepas de Moab al monte Nebo, cumbre del Pisgá, que está frente a Jericó. El Señor le mostró todo el país: Galaad hasta Dan, todo Neftalí y la comarca de Efraím y Manases, y toda la comarca de Judá hasta el Mar Occidental; el Negueb, la zona de la vega de Jericó, ciudad de las palmeras, hasta Soar.

Entonces le dijo el Señor: - Ésta es la tierra que prometí a Abrahán, a Isaac y a Jacob cuando dije: “A tu descendencia se la daré”. Te la dejo contemplar con tus ojos, pero no entrarás en ella.

Allí murió Moisés, siervo del Señor, en el país de Moab, como había dispuesto el Señor. Él lo enterró en el valle, en tierra de Moab, frente a Bet-Peor, sin que nadie haya conocido el lugar de su sepultura hasta hoy. Tenía Moisés ciento veinte años cuando murió, pero no se había enturbiado su vista ni había perdido el vigor. Los hijos de Israel lloraron a Moisés en las estepas de Moab durante treinta días, cumpliendo así el tiempo de duelo por Moisés.

Josué, hijo de Nun, estaba lleno del espíritu de sabiduría, porque Moisés había impuesto sus manos sobre él. Los hijos de Israel le obedecieron y actuaron conforme el Señor había mandado a Moisés.

No ha vuelto a surgir en Israel un profeta como Moisés, a quien el Señor trataba cara a cara: nadie ha hecho los signos y prodigios que el Señor le envió a realizar en la tierra de Egipto, contra el Faraón, sus servidores y todo su país; ni ha habido mano tan fuerte, ni realizado tamaños prodigios como obró Moisés a los ojos de todo Israel.” (Dt 34, 1-12)

4. JOSUÉ

(11) LA FE DE JOSUÉ. LA PERSEVERANCIA. “El día séptimo se levantaron al disiparse la oscuridad y dieron siete vueltas a la ciudad de esa misma manera; aquel día fue el único que dieron siete vueltas a la ciudad. Al dar la séptima vuelta los sacerdotes hicieron sonar las trompetas y Josué dijo al pueblo: - ¡Gritad! El Señor os ha entregado la ciudad. La ciudad y todo lo que hay en ella serán consagrados al anatema en honor del Señor. Sólo sobrevivirán Rajab, la prostituta, y quienes se encuentren en su casa, porque ella escondió a los mensajeros que enviamos. Tened mucho cuidado con el anatema, no vaya a ser que dejéis algo de los consagrado al anatema y os quedéis, porque entonces haríais caer el anatema sobre el campamento de Israel y le ocasionaríais una desgracia. Toda la plata, el oro y los objetos de bronce y de hierro están consagrados al Señor: se depositarán en su tesoro.

El pueblo gritó y sonaron las trompetas. Cuando el pueblo oyó el sonido de la trompeta, dio un gran alarido y la muralla se desplomó sobre sí misma. Entonces el pueblo se lanzó al asalto de la ciudad, cada uno hacia lo que se tenía delante, y la tomaron.” (Jos 6, 15-20)

(12) EL COMPROMISO DE LA FE. LA IDOLATRÍA. “Así que ahora reverenciad al Señor, servidlo con pureza y verdad, apartaos de los dioses a los que sirvieron vuestros padres al otro lado del río y en Egipto, y servid al Señor. Si os parece mal servir al Señor, escoged hoy a quien vais a servir: a los dioses a los que sirvieron vuestros padres cuando estaban al otro lado del río o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis. Yo y mi casa serviremos al Señor.

El pueblo respondió diciendo: - ¡Lejos de nosotros abandonar al Señor para servir a otros dioses! Porque el Señor, nuestro Dios, es quien nos ha subido a nosotros y a nuestros padres a la tierra de Egipto, de la casa de la servidumbre, y quien ha hecho ante nuestros ojos estos grandes signos; es el que nos ha guardado en todos los caminos por donde hemos marchado y en todos los pueblos por los que hemos pasado. El Señor ha expulsado de nuestra presencia a todos estos pueblos y al amorreo que habitaba en esta tierra. También nosotros serviremos al Señor, porque Él es nuestro Dios.

Josué dijo al pueblo: - No podréis servir al Señor porque Dios es santo y es un Dios celoso; no pasará por encima de vuestros delitos y de vuestros pecados. Si abandonáis al Señor y servís a dioses extranjeros, se volverá, os maltratará y os consumirá después de haberos favorecido. El pueblo dijo a Josué: - De ninguna manera. Serviremos al Señor.
Josué dijo al pueblo: - Vosotros sois testigos ante vosotros mismos, de que habéis escogido servir al Señor. Y dijeron: - Somos testigos

- Ahora, pues, apartad los dioses extranjeros que tenéis entre vosotros e inclinad vuestros corazones hacia el Señor, el Dios de Israel. El pueblo dijo a Josué: - Serviremos al Señor, nuestro Dios, y obedeceremos su voz.

Aquel día en Siquem Josué hizo una alianza con el pueblo y le impuso leyes y normas.” (Jos 24, 14-25)

5. JUECES

(13) TRATANDO CON DIOS. GEDEÓN. “Vino un ángel del Señor y se sentó bajo la encina que había en Ofrá y que pertenecía a Joás, de los de Abiézer. Mientras Gedeón, su hijo, desgranaba el trigo en el lagar para esconderlo de Madián el ángel del Señor se le apreció y le dijo: - El Señor está contigo, valiente.

Gedeón le respondió: - Señor mío, si el Señor está con nosotros, ¿por qué nos ha sucedido todo esto? ¿Dónde están los prodigios que nuestros padres nos cuentan cuando dicen que el Señor nos hizo subir desde Egipto? Ahora, sin embargo, el Señor nos ha abandonado y nos ha puesto en manos de Madián.

El Señor se dirigió a él y le dijo: - Ve, que con la fuerza que tienes salvarás a Israel de la mano de Madián. Yo te envío. Él respondió: - Señor mío, ¿cómo voy a liberar a Israel? Mi clan es el más insignificante de manases y yo soy el más joven de mi familia.

El Señor le dijo: - Yo estaré contigo y tu derrotarás a Madián como a un solo hombre.Y de nuevo respondió: - Por favor, si he encontrado gracia a tus ojos, dame una señal de que eres tú quien ha hablado conmigo. No te muevas de aquí hasta que regrese trayendo mi oblación y te la presente. A lo que él contestó: - Me quedaré hasta que vuelvas.

Gedeón fue a preparar un cabrito y unos panes ácimos con un fea de harina. Luego, colocando la carne en un canasto y la salsa en una cazuela, se lo llevó hasta debajo de la encina y allí se lo ofreció. El ángel de Dios le dijo: - Toma la carne y los panes ácimos; déjalos sobre esa roca y derrama salsa por encima.

Él así lo hizo. El ángel del Señor alargó el extremo del cayado que tenía en su mano, tocó la carne y los panes ácimos, y salió de la roca un fuego que consumió la carne y los panes. Luego el ángel del Señor se retiró de su presencia. Al ver Gedeón que era un ángel del Señor dijo: - ¡Ay de mí, Señor, Dios mío, que he visto al ángel del Señor cara a cara!

Y el Señor le respondió:- Ten paz. No temas, no morirás.” (Jc 6, 11-23)

(14) LA FE EN LA PROVIDENCIA. SANSÓN. “Hubo un hombre de Sorá de la estirpe de Dan, llamado Manóaj. Su mujer era estéril y no tenia hijos. Se le apareció un ángel del Señor a esta mujer y le dijo: - Mira, eres estéril y no has tenido hijos, pero concebirás y darás a luz un hijo. Así que ahora guárdate de beber vino y licor y de comer nada impuro, pues concebirás y darás a luz un hijo por cuya cabeza no pasará la navaja, ya que el muchacho es nazareo de Dios desde el vientre materno. Él comenzará a salvar a Israel de la mano de los filisteos...

La mujer dio a luz un hijo y le puso el nombre de Sansón. El muchacho creció y el Señor lo bendijo. El espíritu del Señor comenzó a inspirarle en el campamento de Dios, entre Sorá y Estaol.”(Jc 13, 2-5 y 24-25)

6. LIBRO PRIMERO DE LOS REYES

(15) LA FE EN LA PALABRA. ELÍAS Y LA VIUDA DE SAREPTA. “De nuevo, le llegó la palabra del Señor, diciéndole: - Levántate y vete a Sarepta, que está en Sidón, y establécete allí. Yo ya he dado orden allí a una mujer viuda para que te alimente.

Él se levantó y se marchó a Sarepta. Entraba por la puerta de la ciudad cuando una mujer viuda recogía leña. La llamó y le dijo: - Por favor, tráeme en un vaso un poco de agua para beber. Cuando ella iba a buscar el agua, él la llamó y le dijo: - Por favor, tráeme en tus manos un trozo de pan.

Ella contestó: - Vive el Señor, tu Dios, que no tengo ni una hogaza, sólo un puñado de harina en el cuenco y un poco de aceite en la alcuza. Ahora estoy recogiendo un par de leños para ir a prepararlo para mi hijo y para mí. Lo comeremos y luego moriremos.

Le dijo Elías: - No tengas miedo. Anda, haz lo que dices; pero primero hazme a mí con eso una tarta pequeña y tráemela; después vete y hazla para ti y para tu hijo. Porque esto ha dicho el Señor, Dios de Israel: “El cuenco de harina no quedará sin nada y la alcuza de aceite no se vaciará hasta el día en que el Señor conceda la lluvia a la superficie del suelo”.

Ella fue y actuó según la palabra de Elías, y comieron él y ella y su casa durante días. La harina del cuenco no se acabó ni el aceite de la alcuza se vació, según la palabra que el Señor había pronunciado por medio de Elías.” (1 Re 17, 8-16)

(16) LA FE Y EL ENCUENTRO CON DIOS. ELÍAS. “Ajab contó a Jezabel todo lo que había realizado Elías, todo lo referente a cómo había hecho morir a espada a todos los profetas de Baal. Entonces Jezabel envió un mensajero a Elías para decirle: - Que los dioses me hagan esto y aquello me añadan, si mañana a estas horas no te he hecho como a cualquiera de aquéllos.

Él, temiendo por su vida, se levantó, se marchó y llegó a Berseba de Judá donde dejó a su criado. Luego anduvo una jornada por el desierto y vino a sentarse debajo de una retama. Y se deseó la muerte diciendo: - Ya es demasiado, Señor, toma mi vida pues no soy mejor que mis padres. Se echó y se quedó dormido debajo de la retama. De pronto, un ángel le tocó y le dijo: - Levántate y come.

Miró a su cabecera y había una torta asada y un jarro de agua. Él comió y bebió; luego, se volvió a echar. El ángel del Señor volvió a tocarle por segunda vez y le dijo: - Levántate y come porque te queda un camino demasiado largo. Se levantó, comió y bebió; y con las fuerzas de aquella comida caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta el Orbe, el monte de Dios.

Allí entró en una cueva donde pasó la noche. Entonces le llegó la palabra del Señor diciéndole: - ¿Qué te trae por aquí Elías? Él respondió: - Ardo en celo por el Señor, Dios de los ejércitos, porque los israelitas han roto tu alianza, han quebrantado tus preceptos y han hecho morir a espada a tus profetas. He quedado yo solo y me buscan para matarme. El ángel dijo: - Sal y quédate en la montaña, delante del Señor.

Entonces el Señor pasó y un viento fortísimo conmovió la montaña y partió las rocas delante del Señor; pero el Señor no estaba en el viento. Detrás del viento, un terremoto; pero el Señor no estaba en el terremoto. Detrás del terremoto, un fuego; pero el Señor no estaba en el fuego. Detrás del fuego, un susurro de brisa suave. Cuando Elías lo oyó, se cubrió el rostro con el manto, salió y se detuvo a la puerta de la cueva...” (1 Re 19, 1-13)

7. LIBRO SEGUNDO DE LOS REYES

(17) LA FE Y LOS PLANES DE DIOS. NAAMÁN, EL SIRIO. “Naamán, jefe del ejército de Siria, era un hombre importante ante su señor, y muy respetado porque gracias a él el Señor había concedido la victoria a Siria. Este hombre que era un valiente, padecía lepra. Los sirios habían realizado una incursión, y habían traído a una muchacha jovencita de tierra de Israel, que había pasado al servicio de la mujer de Naamán. Le dijo a su señora: - Ojalá mi señor estuviera ante el profeta que hay en Samaría. Seguro que él lo curaría de la lepra.

Naamán fue y se lo dijo a su señor diciendo: - Esto y aquello ha dicho la muchacha procedente de Israel. Contestó el rey de Siria: - Anda, vete; yo enviaré cartas al rey de Israel.

Partió llevando consigo diez talentos de platas, seis mil ciclos de oro y diez trajes. Llevó también la carta al rey de Israel que decía: “Al presente, cuando te llegue esta carta, te envío a Naamán, mi siervo, para que lo cures de la lepra”. Cuando el rey de Israel leyó la carta, se rasgó las vestiduras diciendo: - ¿Acaso soy Dios para hacer morir o vivir, que éste me envía un hombre a fin de que le cure de la lepra? Poned atención y veréis que busca un motivo contra mí.

Eliseo, el hombre de Dios, al oír que el rey de Israel se había rasgado las vestiduras, envió a decir al rey: - ¿Por qué te rasgas las vestiduras? Que venga a mí y sabrá que hay un profeta en Israel.

Llegó Naamán con sus caballos y su carruaje y se detuvo en la puerta de la casa de Eliseo. Eliseo le envió un mensajero a decirle: - Vete y lávate siete veces en el Jordán y tu carne volverá a quedar sana. Naamán se irritó y se dispuso a marchar diciendo: - Yo me imaginaba que a buen seguro saldría hasta mí y de pie invocaría el nombre del Señor, su Dios; pondría su mano donde está la lepra y me curaría de ella. ¿Acaso no son los ríos de Damasco, el Amaná y el Parpar, mejores que todos los ríos de Israel, para lavarme en ellos y quedar limpio?

Dio media vuelta y se marchó con rabia. Pero se le acercaron sus siervos y le hablaron diciendo: - Padre, si el profeta te hubiera mandado algo difícil, ¿no lo habrías hecho? Cuánto más si te ha dicho: “Lávate y te quedarás limpio”.

Bajó y se metió siete veces en el Jordán, conforme a la palabra del hombre de Dios, y entonces su carne se volvió como la carne de un niño, y quedó limpio.

Volvió con todo su acompañamiento adonde estaba el hombre de Dios, entró y se detuvo ante él diciendo: - Reconozco ciertamente que no hay otro Dios en toda la tierra sino el Dios de Israel. Ahora, por favor, recibe un regalo de tu siervo.

Le respondió: - Por la vida del Señor en cuya presencia me mantengo, que no lo aceptaré. Le insistió para que lo aceptase, pero él rehusó. Dijo entonces Naamán: - Pues si no, que se le conceda a tu siervo la carga de tierra de un par de mulas, pues tu siervo no ha de ofrecer holocausto ni sacrificio alguno a otros dioses, sino al Señor. Solamente una cosa habrá de perdonar el Señor a tu siervo: cuando mi señor entre en el templo de Rimón para adorar allí, y se apoye en mi mano y yo me postre en el templo de Rimón, en mi adoración en el templo de Rimón, que el Señor se digne perdonar a tu siervo por esta acción.

Eliseo contestó: - Vete en paz Y se alejó una cierta distancia.” (2 Re 5, 1-19)

8. CRÓNICAS (2)

(18) LA FE EN LA VICTORIA. “Después de una temporada, los moabitas, los amonitas y algunos de los meunitas declararon la guerra a Josafat...

... Todos los de Judá estaban en pie ante el Señor, con sus pequeños, sus mujeres y sus hijos. Entonces, Yajaziel, hijo de Zacarías, hijo de Benaías, hijo de Yeiel, hijo de Matanías, el levita, de los hijos de Asaf, se sintió invadido del espíritu del Señor en medio de la asamblea y dijo: - Atendedme, habitantes todos de Judá y de Jerusalén; y tú también rey Josafat. Así dice el Señor: “Vosotros no temáis ni os acobardéis ante esta gran multitud, porque esta guerra no es cosa vuestra, sino de Dios. Mañana, bajad contra ellos; subirán por la cuesta del Sis y podréis sorprenderlos en el final del valle que está enfrente del desierto de Yeruel. En esta ocasión no os corresponde a vosotros luchar; deteneos y quedaos contemplando la salvación que el Señor va a obrar a favor vuestro, gente de Judá y de Jerusalén. No temáis y no os acobardéis. Salid mañana a su encuentro, que el señor estará con vosotros”...

... En el momento en que comenzaron los cantos de alegría y de alabanza, el Señor provocó desacuerdos entre los amonitas, los moabitas y los de las montañas del Seír que habían venido contra Judá y fueron derrotados. Los moabitas y los amonitas se enfrentaron contra los habitantes de las montañas del Seír hasta entregarlos al exterminio y destruirlos. Y cuando terminaron con ellos se dedicaron a destruirse unos a otros.” (2 Cro 20, 1. 13-17. 22-23)

9. ESTER

(19) LA FE EN LA ORACIÓN. MARDOQUEO. “Mardoqueo rasgó sus vestiduras, se ciño un cilicio y se postró rostro en tierra junto a los ancianos del pueblo desde la mañana hasta la tarde, y dijo:

- Bendito eres, Dios de Abrahán, Dios de Isaac y Dios de Jacob. ¡Señor, Señor Rey todopoderoso!, todas las cosas están bajo tu poder, y no hay quien pueda resistirse a tu voluntad si decretas salvar a Israel. Tú hiciste el cielo, la tierra y todas las maravillas que hay bajo el firmamento. Tú eres el Señor de todas las cosas, y no hay quien resista a tu majestad, Señor. Tú sabes, Señor, que de buena gana me habría postrado en adoración a las plantas de los pies de Amán, por salvar a Israel; pero no lo hice, para no poner la gloria de un hombre encima de la gloria de mi Dios, y no me postraré ante nadie, sino ante ti, Señor, Dios mío.Y no lo hago por soberbia ni por deseo de fama, Señor. ¡Aparece, Señor! ¡Manifiéstate, Señor! Ahora, oh Señor Rey, Dios de Abrahán, Dios de Isaac y Dios de Jacob, ¡perdona a tu pueblo!, porque nuestros enemigos tratan de destruirnos y arruinar tu heredad. No desprecies tu porción, a la que Tú mismo liberaste de la tierra de Egipto. Escucha mi plegaria y ten misericordia de tu heredad; cambia nuestro luto en alegría, para que siguiendo vivos podamos cantar himnos a tu nombre, Señor, y no cierres la boca de los que te alaban.” (Es 4, 17.a-17.l)

(20) LA FE EN LA ORACIÓN. ESTER. “También la reina Ester, presa de angustia por el inminente peligro de muerte, buscó refugio junto al Señor. Se cambió los vestidos de fiesta por una ropa pobre y de luto; en vez de perfumes delicados cubrió su cabeza con ceniza y debilitó mucho su cuerpo con ayunos. Desde la mañana hasta la tarde se mantuvo postrada en tierra junto con sus sirvientas; y dijo:

- Bendito eres, Dios de Abrahán, Dios de Isaac y Dios de Jacob. Ven en mi ayuda, pues me encuentro sola y no tengo otro auxilio fuera de ti, Señor, porque me amenaza un gran peligro...” (Es 4, 17.n-17.r)

10. LIBRO PRIMERO DE LOS MACABEOS

(21) EL PREMIO DE LA FE. MATATÍAS. “Cuando estaba próximos los días de su muerte, Matatías les dijo a sus hijos: - Ahora imperan la soberbia y el ultraje, es tiempo de ruina y de gran furia. Ahora, hijos, encendeos de celo por la Ley. Dad vuestras vidas por la alianza de vuestros padres realizaron en su tiempo. Recibid una gran gloria y un nombre eterno.” (1 Mc 2, 49-51)

11. LIBRO SEGUNDO DE LOS MACABEOS

(22) EL PREMIO DE LA FE. MARTIRIO DE LOS MACABEOS. “Antíoco, pensando que era despreciado y sospechando que se trataba de palabras injuriosas, como todavía quedaba el más joven, no sólo le hacía exhortaciones con palabras, sino que le prometía bajo juramento que le haría a la vez rico y feliz si abandonaba las costumbres de sus padres; que lo tendría como amigo y le confiaría cargos. Como el joven no le hacía ningún caso, el rey llamó a la madre y le instaba para que aconsejara al muchacho que se salvase. Después de que el rey le recomendara muchas cosas, ella aceptó persuadir a su hijo. E inclinándose hacia él, y riéndose del cruel tirano, le habló así en la lengua patria:

- Hijo, apiádate de mí que te he llevado nueve meses en el vientre, te he amamantado durante tres años, te he educado y guiado hasta esta edad, y te he proporcionado el alimento. Te suplico, hijo, que mires el cielo y la tierra, y viendo todo lo que hay en ellos reconozcas que Dios no los ha hecho de cosas ya existentes, y que lo mismo sucede con el género humano. No tengas miedo de este verdugo, sino sé digno de tus hermanos, acepta la muerte para que, en el tiempo de la misericordia, te recupere junto con tus hermanos.
Apenas ella terminó de hablar, el joven respondió:

- ¿A qué esperáis? Yo no voy a obedecer el mandato del rey, sino que obedezco el mandamiento de la Ley que fue dada a nuestros padres por medio de Moisés. Y tú, que has sido el iniciador de todos los males contra los hebreos, no escaparás de las manos de Dios. Pues nosotros sufrimos por nuestros pecados y si el Señor viviente se ha irritado con nosotros por un breve tiempo para castigarnos y corregirnos, de nuevo se reconciliará con sus siervos. Pero tú, sacrílego, el más impío de todos los hombres, no te ensalces vanamente alimentando esperanzas inconfesables cuando levantas la mano contra los hijos del cielo, pues todavía no has escapado al juicio del Dios todopoderoso que ve todas las cosas. Porque ahora nuestros hermanos, tras haber soportado tu breve tormento, han adquirido la promesa de Dios de una vida eterna; pero tú sufrirás el juicio de Dios el justo castigo de tu soberbia. Yo, como mis hermanos, entrego cuerpo y alma por las leyes de los padres, suplicando que Dios sea pronto misericordioso con la nación, y que tú, entre tormentos y azotes, confieses que sólo Él es Dios. Que en mí y en mis hermanos se detenga la ira del Todopoderoso justamente desatada sobre toda nuestra raza.

El rey, fuera de sí, se ensañó con éste más que con los otros, exasperado por el desprecio. El joven pasó puro a la otra vida, confiando totalmente en el Señor. La madre murió la última después que sus hijos.” (2 Mac 7, 24-41)

12. JOB

(23) LA FE DE JOB. DIOS ORIGEN DE TODO. “Pero pregunta a las bestias y te instruirán, a las aves del cielo y te informarán, a los reptiles de la tierra y te enseñarán, te lo explicarán los peces del mar. ¿Quién no sabe entre todos estos seres que es la mano del Señor quien lo ha hecho? En su alma está el alma de todo viviente y el espíritu de toda carne... De Dios es la sabiduría y la fuerza, suyos son la inteligencia y el consejo.” (Jb 12, 7-11 y 13)

(24) LA FE DE JOB. DIALOGANDO CON DIOS. “Entonces, el Señor respondió a Job desde el seno del torbellino diciendo: - ¿Quién es éste que enturbia mis designios con palabras sin sentido? Cíñete la cintura como un hombre, Yo te preguntaré y tú me instruirás. ¿Dónde estabas cuando Yo cimentaba la tierra? Explícamelo, si tanto sabes. ¿Quién fijó sus dimensiones, si lo sabes, o quien extendió sobre ella el cordel? ¿Sobre qué se apoyan sus pilares? ¿Quién asentó su piedra angular, cuando cantaban a una las estrellas matutinas y aclamaban todos los ángeles de Dios?

¿Quién encerró el mar con doble puerta, cuando salía a borbotones del seno materno, cuando le puse las nubes por vestido y por pañales la niebla, cuando le fijé un límite y le puse cerrojos y puertas, y le dijo: “Hasta aquí llegarás y no más, aquí se romperá la soberbia de tus olas?”
Desde que existes, ¿has mandado a la mañana, has asignado a la aurora su lugar, para que agarrando los bordes de la tierra sacuda de ella a los malvados? Ella se transforma como la arcilla de un sello y se colorea como un vestido; niega la luz a los malvados y se quiebra el brazo altanero.

¿Has llegado hasta las fuentes del mar, has caminado por el fondo del abismo? ¿Se te han abierto las puertas de la muerte? ¿Has descubierto las entrañas de las sombras? ¿Has conocido la extensión de la tierra? Explícamelo, si lo sabes todo. ¿Por qué camino se llega a la luz? o ¿dónde está la mansión de las tinieblas? Para que las dirijas hasta sus confines y les enseñes el camino de su morada. Deberías saberlo. ¡Ya habías nacido y es tan grande el número de tus años!

¿Has llegado a los depósitos de la nieve? ¿Has descubierto los graneros del granizo, que tengo reservado para el tiempo de la angustia, para el día de la lucha y la batalla? ¿Por qué camino se expande la luz, o se extiende por la tierra el solano? ¿Quién ha abierto un canal al aguacero, y un camino a la centella y al trueno, para que llueva en zonas sin habitantes, en desiertos donde no hay nadie, para saturar de agua el yermo desolado, y hacer brotar la hierba en la estepa? ¿Quién es el padre de la lluvia, o quién engendra las gotas del rocío? ¿De qué vientre nace el hielo? ¿Quién engendra la escarcha del cielo, cuando el agua se endurece como roca y la superficie del abismo se congela?...

... Job respondió al Señor diciendo: - Comprendo que lo puedes todo, que ningún proyecto te resulta inalcanzable. “¿Quién es éste que sin sentido empaña mis designios?”. Cierto, he querido explicar sin comprender las maravillas que me superan y que ignoro. “Escúchame, pues, que voy a hablarte, Yo te preguntaré y tú me instruirás”. Sólo de oídas sabía de ti, pero ahora te han visto mis ojos. Por eso me arrepiento, y hago penitencia sobre el polvo y la ceniza.” (Jb 38, 1-30 y 42, 1-6)

13. SALMOS

(25) LA FE EN LA PALABRA. SALMO 85

“...Escucharé lo que dice Dios:
el Señor anuncia la paz a su pueblo y a sus fieles,
con tal de que no retornen a la necedad.
En verdad, ya está cerca la salvación
para los que le temen,
para que en nuestra tierra habite la Gloria.
Misericordia y fidelidad se encontrarán,
justicia y paz se besarán.
De la tierra germinará la fidelidad,
desde los cielos despuntará la justicia.
Porque el Señor otorgará bienes
y nuestra tierra producirá sus frutos.
Ante Él marchará la justicia,
y sus pasos abrirán camino.” (Sal 85, 9-14)

(27) LA FE Y LA FIDELIDAD DE DIOS. SALMO 89.

“Las misericordias del Señor cantaré eternamente;
de generación en generación anunciaré con mi boca tu fidelidad.
Pues he dicho: ” (Sal 89, 2-3)

(28) LA FE Y LA SALVACIÓN. SALMO 116.

“¡Aleluya!
Yo amo al Señor, porque escucha
la voz de mi súplica;
porque inclinó su oído hacia mí
los días que le invoqué.
Me apretaban lazos de muerte,
me apretaban las angosturas del seol,
me encontraba entre angustias y dolores.
Pero invoqué el Nombre del Señor:
“¡Te lo suplico, Señor, salva mi alma!”.
El Señor es clemente y justo,
nuestro Dios es compasivo.
El Señor guarda a los sencillos:
estaba yo hundido y me salvó.
Alma mía, vuelve a tu sosiego,
Que el Señor ha sido benigno contigo:
pues ha rescatado mi alma de la muerte,
mis ojos, de las lágrimas,
mis pies, de la caída.
Caminaré en presencia del Señor
En la tierra de los vivos...” (Sal 116, 1-9)

14. SIRÁCIDA

(29) LA SABIDURÍA PREMIO DE LA FE.

“El temor del Señor es gloria y honor,
felicidad y corona de júbilo.
El temor del Señor alienta el corazón
y proporciona felicidad, alegría y larga vida.
A quien teme al Señor, todo le irá bien al final,
y en el día de su muerte recibirá la bendición.
El amor de Dios es sabiduría superior,
que la reparte a quienes se manifiesta
en visión de sí mismo
y en reconocimiento de sus grandes obras.
El principio de la sabiduría es temer al Señor;
y los fieles fueron creados con ella en el seno materno.
Anidó entre los hombres como fundamento perenne,
y permanecerá fiel con sus descendientes.
El temor del Señor es la piedad del saber;
La piedad guarda y santifica el corazón,
concede gozo y alegría...” (Si 1, 11-18)

(30) LA FE EN LOS SANTOS.

“La sabiduría se elogia por sí misma
y se gloría en medio de su pueblo.
Abre su boca en la asamblea del Altísimo
y, en presencia de su majestad, se gloría.
En medio de su pueblo será ensalzada,
en la totalidad de los santos será admirada,
en la multitud de los elegidos recibirá alabanza,
y entre los bienaventurados será bendita, y dirá:
“Yo salí de la boca del Altísimo,
primogénita antes que toda criatura...” (Si 24, 1-5)

(31) LA FE Y EL TEMOR DE DIOS.

“Quien teme al Señor aceptará la instrucción;
los que madrugan por Él encontrarán su bendición.
El que busca la Ley se saciará de ella,
Pero el hipócrita en ella tropezará.
Los que temen al Señor serán justificados,
y sus virtudes brillarán como lumbreras.
El hombre pecador rehuye la represión
y encontrará excusas para sus caprichos.
El hombre sensato no descuida la reflexión,
el extraño y el soberbio no tienen temor a nada.
Hijo, no hagas nada sin tomar consejo,
así no tendrás luego que arrepentirte de tus actos.
No vayas por caminos llenos de obstáculos,
así no tropezarás dos veces con las piedras.
No te fíes de un camino sin explorar,
ni te pongas obstáculos a ti mismo.
Guárdate incluso de tus hijos,
y pon atención a tus criados.
En todas tus acciones confía en ti mismo,
pues también eso es observar los mandamientos.
Quien es fiel a la Ley está atento a los mandatos;
quien confía en el Señor no quedará defraudado...” (Si 32, 18-28)

15. ISAÍAS

(32) LA FE EN EL ÚNICO DIOS

“Así dice el Señor, Rey de Israel, y su Redentor,
el Señor de los ejércitos:
“Yo soy el primero y Yo soy el último, fuera de mí no hay Dios.
¿Quién hay como Yo? que tome la palabra, lo explique, y me lo pruebe.
¿Quién hizo oír desde antaño las señales, y anunció lo que había de venir?
¡No temáis ni tembléis!
¿Es que no te lo hice oír y anuncié desde antiguo?
Vosotros sois mis testigos: ¿hay acaso un Dios fuera de mí?
¡No hay una Roca, no la conozco!”
Los que fabrican ídolos no son nada, sus preciadas obras no sirven de nada.
Sus propios testigos no ven nada ni saben nada, por eso quedan avergonzados.
¿Quién fabrica un dios y funde un ídolo sin buscar un lucro?
Todos sus adeptos están avergonzados, pues sus artífices son meros hombres.
Que todos ellos se reúnan, que se presenten: temblarán juntos y serán avergonzados.” (Is 44, 6-11)

II. TEXTOS APOSTÓLICOS

(9) LA GUARDA DE LA FE. “Querido Timoteo: guarda el depósito. Evita las palabrerías mundanas y las discusiones de la falsa ciencia: algunos que la profesaron se han apartado de la fe. La gracia esté con vosotros.” (1 Tm 6, 20-21)

(10) EL GALARDÓN DE LA FE. “Pues yo estoy a punto de derramar mi sangre en sacrificio, y el momento de mi partida es inminente. He peleado el noble combate, he alcanzado la meta, he guardado la fe. Por lo demás, me está reservada la merecida corona que el Señor, el Justo Juez, me entregará aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que han deseado con amor su venida.” (2 Tm 4, 6-8)

(11) LA GUARDA DE LA FE. ”Es preciso, por tanto, que tengamos muy presente cuanto hemos oído, no vaya a ser que nos desviemos del camino. Porque si la palabra anunciada por medio de ángeles alcanzó tal fuerza que toda trasgresión y desobediencia recibió justa pena, ¿cómo escaparemos nosotros del castigo, si descuidamos tan gran salvación? Ésta, que se inició con el anuncio del Señor, nos fue confirmada por quienes la habían oído, y también nos fue garantizada por Dios con señales y prodigios, con diversos milagros y dones del Espíritu Santo, distribuidos según su voluntad.” (Hb 2, 1-4)

(12) LA INCREDULIDAD. DUREZA DE CORAZÓN. “Cuando se dice: “Si hoy escucháis su voz, / no endurezcáis vuestros corazones/ como sucedió en la rebelión,” ¿quiénes son los que, habiéndole oído, sin embargo se rebelaron? ¿Acaso no fueron todos los que salieron de Egipto gracias a Moisés? ¿Y contra quiénes se indignó durante cuarenta años? ¿No fue acaso contra los que pecaron, cuyos cadáveres cayeron en el desierto? ¿Y a quienes juró que no entrarían en su descanso, sino a los incrédulos? Vemos así que no pudieron entrar a causa de su incredulidad.” (Hb 3, 15-19)

(13) LA FE COMO FUNDAMENTO. LOS PATRIARCAS. “La fe es fundamento de las cosas que se esperan, prueba de las que no se ven. Por ella los antepasados han recibido un testimonio. Por la fe, sabemos que el universo fue formado por la palabra de Dios, de modo que las cosas visibles llegaron a la existencia a partir de lo invisible.

Por la fe, Abel ofreció a Dios un sacrificio mejor que el de Caín; por ella fue declarado justo al aceptar Dios sus ofrendas, y por la fe, aun después de muerto, todavía habla.

Por la fe, Henoc fue arrebatado par que no viera la muerte, y no se le encontró, porque Dios se lo había llevado; antes de su tránsito recibió el testimonio de haber agradado a Dios. Sin fe, en efecto, es imposible agradarle, porque el que se acerca a Dios debe creer que existe y que premia a quienes le buscan.

Por la fe, Noé, prevenido por Dios acerca de lo que aún no se veía, construyó con religioso temor un arca para la salvación de su familia, y por esta fe condenó al mundo y llegó a ser heredero de la justicia según la fe.

Por la fe, Abrahán obedeció al ser llamado para ir al lugar que iba a recibir en herencia, y salió sin saber adónde marchaba. Por la fe, peregrinó por la tierra prometida como en tierra extraña, y habitó en tiendas, igual que harían Isaac y Jacob, coherederos de las mismas promesas, porque esperaba la ciudad fundada sobre cimientos, cuyo arquitecto y constructor es Dios. Por la fe, también Sara, que era estéril, recibió vigor para concebir; aun superada ya la edad oportuna, porque creyó que era digno de fe el que se lo había prometido. De modo que de uno solo, y ya decrépito, nacieron hijos tan numerosos como las estrellas del cielo e incontables como las arenas de las playas del mar.

En la fe, murieron todos ellos, sin haber conseguido las promesas, sino viéndolas y saludándolas desde lejos, y reconociendo que eran peregrinos y forasteros en la tierra. Los que hablaban así manifestaban que iban en busca de una patria. Pues si hubieran añorado la tierra de la que habían salido, habrían tenido ocasión de volver a ella. Pero aspiraban a una patria mejor, es decir, la celestial. Por eso, Dios no se avergüenza de ser llamado Dios suyo, porque les ha preparado una ciudad.

Por la fe, Abrahán, puesto a prueba, ofreció a Isaac, y el que había recibido las promesas se dispuso a ofrecer a su único hijo de quien se le había dicho: “En Isaac tendrás descendencia”. Pensaba, en efecto, que Dios es poderoso incluso para resucitar de entre los muertos. Por eso lo recobro y fue como un símbolo.

Por la fe, Isaac dio la bendición de los bienes futuros a Jacob y a Esaú. Por la fe, Jacob, al morir, bendijo a cada uno de los hijos de José y le adoró apoyado sobre el extremo de su bastón. Por la fe, José a punto de morir, recordó el éxodo de los hijos de Israel y dio disposiciones sobre sus restos mortales.” (Hb 11, 1-22)

(14) LA FE COMO FUNDAMENTO. MOISÉS, LOS JUECES Y LOS PROFETAS. “Por la fe, Moisés, recién nacido, fue ocultado durante tres meses por sus padres, porque vieron que el niño era hermoso, y no temieron el edicto del rey. Por la fe, Moisés, ya adulto, se negó a ser llamado hijo de la hija del Faraón, y prefirió verse maltratado con el pueblo de Dios que disfrutar el goce pasajero del pecado, estimando que el oprobio de Cristo era riqueza mayor que los tesoros de Egipto, porque tenía la mirada puesta en la recompensa. Por la fe, salió de Egipto sin temer la cólera del rey, y se mantuvo firme como quien ve al invisible. Por la fe, celebró la Pascua y la aspersión de la sangre, para que el exterminador no tocara a sus primogénitos. Por la fe, cruzaron el Mar Rojo como si fuera tierra seca, mientras que los egipcios que lo intentaron fueron tragados por las aguas.

Por la fe, se derrumbaron los muros de Jericó después de dar vueltas alrededor de ellos durante siete días.

Por la fe, Rahab, la meretriz, no pereció con los incrédulos, por haber acogido en son de paz a los exploradores.

¿Qué más diré? Me faltaría tiempo si tuviera que hablar de Gedeón, Barac, Sansón, Jefté, David, Samuel y los Profetas, que por la fe sometieron reinos, ejercieron la justicia, alcanzaron las promesas, cerraron bocas de leones, apagaron la violencia del fuego, escaparon del filo de la espada, se curaron de sus enfermedades, fueron valientes en la guerra y abatieron ejércitos extranjeros. Hubo mujeres que recuperaron resucitados a sus muertos. Algunos fueron torturados, porque rehusaron la liberación para lograr una resurrección mejor. Otros soportaron escarnios y azotes, e incluso cadenas y cárcel. Fueron apedreados, aserrados, muertos a espada, anduvieron errantes cubiertos de pieles de oveja y de cabra, necesitados, atribulados y maltratados -¡el mundo no era digono de ellos!-, perdidos por desiertos y montes, por cuevas y cavernas de la tierra.

Y aunque todos recibieron alabanzas por su fe, no obtuvieron sin embargo la promesa. Dios había previsto algo mejor para nosotros, de forma que ellos no llegaran a la perfección sin nosotros.” (Hb 11, 23-40)

(15) LA FE Y LAS OBRAS. “¿De qué sirve, hermanos míos, que uno diga tener fe, si no tiene obras? ¿Acaso la fe podrá salvarle? Si un hermano o una hermana están desnudos y carecen del sustento cotidiano, y alguno de vosotros le dice: “Id en paz, calentaos y saciaos”, pero no le dais lo necesario para el cuerpo, ¿de qué sirve? Así también la fe, si no va acompañada de obras, está realmente muerta.

Pero alguno podrá decir: “Tú tienes fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin obras, y yo por mis obras te mostraré la fe. ¿Tú crees que hay un solo Dios? Haces bien; pero también los demonios lo creen, y se estremecieron”.

¿Quieres saber, hombre necio, cómo la fe sin obras es estéril? Abrahán, nuestro padre, ¿acaso no fue justificado por las obras, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar?. ¿ves cómo la fe cooperaba con sus obras, y cómo la fe alcanzó su perfección por las obras?. Y así se cumplió la Escritura que dice: “Creyó Abrahán y le fue contado como justicia, y fue llamado amigo de Dios”.

Ya veis que el hombre queda justificado por las obras y no por la fe solamente.” (St 2, 14-24)

(16) EL GOZO DE LA FE. “Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que por su gran misericordia nos ha engendrado de nuevo –mediante la resurrección de Jesucristo de entre los muertos- a una esperanza viva, a una herencia incorruptible, inmaculada y que no se marchita, reservada en los cielos para vosotros, que, por el poder de Dios, estáis custodiados mediante la fe hasta alcanzar la salvación preparada ya para ser manifestada en el tiempo último. Por eso os alegráis, aunque ahora, durante algún tiempo, tengáis que estar afligidos por diversas pruebas, para que la calidad probada de vuestra fe –mucho más preciosa que el oro perecedero que, sin embargo, se acrisola por el fuego- sea hallada digna de alabanza, gloria y honor, cuando se manifieste Jesucristo: a quien amáis sin haberle visto; y en quien, sin verlo todavía, creéis y os alegráis con un gozo inefable y glorioso, alcanzando así la meta de vuestra fe, la salvación de las almas.” (1 P 1, 3-9)

(17) LOS FALSOS PROFETAS. “Queridísimos: no creáis a cualquier espíritu, sino averiguad si los espíritus son de Dios, porque han aparecido muchos falsos profetas en el mundo. En esto conoceréis el espíritu de Dios: todo espíritu que confiesa a Jesucristo venido en carne, es de Dios; y todo espíritu que no confiesa a Jesús, no es de Dios. Ése es el espíritu del Anticristo, de quien habéis oído que va a venir, y ya está en el mundo.

Vosotros, hijos, sois de Dios y los habéis vencido, porque el que está en vosotros es más poderoso que el que está en el mundo. Ellos son del mundo; por eso hablan según el mundo, y el mundo los escucha. Nosotros somos de Dios. El que conoce a Dios nos escucha; el que no es de Dios no nos escucha. En esto conocemos el espíritu de la verdad y el espíritu del error.” (1 Jn 4, 1-6)

(18) LA FE Y EL AMOR. “Todo el que cree que Jesús es el Cristo, ése ha nacido de Dios, y todo el que ama a quien le engendró, ama también a quien ha sido engendrado por Él. En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios en que amamos a Dios y cumplimos sus mandamientos. Porque el amor de Dios consiste precisamente en que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son costosos, porque todo el que ha nacido de Dios, vence al mundo. Y ésta es la victoria que ha vencido al mundo: nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?.” (I Jn 5, 1-5)

III. SANTORAL

4 de febrero de 2013

San Teófilo, el Penitente
(El milagro de Teófilo se evoca en numerosas vidrieras medievales y su historia se cuenta en los “Milagros de Nuestra Señora”, de Gonzalo de Berceo, y en la obra de otros escritores, como Ruteboeuf, que murió en 1285, o Roswita, que murió en 1005. El nuevo obispo de Adana, en Turquía, había destituido a Teófilo de su cargo de ecónomo. Reducido a la mendicidad pactó venganza con el demonio que le pidió a cambio que renegase del Señor y de la Virgen. Se arrepintió de inmediato y durante cuarenta años ayunó y rezó para recuperar el documento. La Virgen le dijo que se ocupaba del asunto, a los tres días le dijo que estaba perdonado y tres días después, al despertarse, Teófilo encontró el papel sobre su pecho. En la misa del domingo el obispo leyó el documento. Todos dieron gracias a Dios. Teófilo vivió virtuosamente hasta que un día murió de repente en una capilla dedicada a la Virgen en la que acostumbraba a rezar.)

5 de febrero de 2013

Santa Ágata o Águeda
(Se suele datar su martirio en Catania, Sicilia, en el siglo III. Un juez cruel, Quinciano, había jurado seducirla. Ordenó arrestarla por ser cristiana y la entregó a una matrona para que la convenciera. Fracasado el intento, ordenó flagelarla, primero, y, después, desgarrar su cuerpo con uñas de hierro y amputarle los pechos. Devuelta al calabozo, la visitó san Pedro que le curó las heridas. Conducida de nuevo al tribunal, la colocaron sobre brasas ardientes hasta que se consumió su cuerpo. Su culto se extendió pronto por toda la Iglesia y su nombre se incluyó en el Canon Romano.)

6 de febrero de 2013

San Pablo Miki, san Pedro Bautista y compañeros mártires
(Murieron en Nagasaki, Japón, en 1597. En 1587 el emperador Taikosama expulsó a los jesuitas de sus tierras. No se fue ninguno y en 1593 les vino el refuerzo de quince franciscanos que entraron subrepticiamente. Ordenada la detención de todos, descubrieron a veinticuatro, entre ellos: tres jesuitas, seis franciscanos y quince laicos terciarios de la Orden de San Francisco. Los jesuitas, con Pablo Miki a la cabeza eran nativos; cinco franciscanos eran españoles. Ninguno de los jesuitas era sacerdote; tres de los franciscanos sí, entre ellos Pedro Bautista, su superior. Fueron crucificados en una colina frente al mar)

7 de febrero de 2013

San Partenio
(Sin instrucción, le bastaba con la oración y la lectura del Evangelio que se sabía de memoria. Elegido obispo de Lampsaca, en Turquía, el emperador Constantino le permitió derruir un templo pagano y construir una iglesia. En el curso de las obras resucitó a un albañil muerto por un derrumbamiento. También curó al moribundo obispo de Heraclea. Crispín, biógrafo y discípulo, refiere otros muchos milagros de este santo del siglo IV)

20 de febrero de 2013

San Euquerio, obispo
(Nació en Orleáns, Francia, hacia el 695. Vivía en la abadía de Jumièges cuando sus conciudadanos consiguieron que Carlos Martel le nombrara obispo aunque él simuló no saber nada hasta que recibió una seria advertencia. Al día siguiente dela batalla de Poitiers, en 732, considerando que la Iglesia había resultado favorecida al ser salvada del Islam, Carlos Martel se dedicó a esquilmarla. Sólo Euquerio protestó y fue destituido y desterrado a Colonia, donde fue recibido como un héroe. Carlos Martel temía que se creara un núcleo de oposición clerical y ordenó al duque Roberto, gobernador de Lieja, que lo secuestrase en la Hesbaye. Roberto se hizo amigo de Euquerio y éste le propuso que persuadiera a su señor de que en ningún sitio estaría más apartado y sería más inofensivo el anciano obispo que en la abadía de Saint-Trond, en Bélgica, donde pasó el resto de su vida hasta que murió en el año 738.)

6 de marzo de 2013

San Olegario
(Nació en Barcelona en el año 1060. A los 34 años fue ordenado sacerdote; renunció a los beneficios de canónigo y se hizo agustino en la comunidad de San Adrián junto al río Besós. Pronto le eligieron prior. Buscando una vida sencilla pasó a la comunidad de San Rufo de Provenza, pero enseguida lo nombraron abad. Tenía 50 años. Y le hicieron obispo de Barcelona, metropolitano de Tarragona y legado papal en la península. Huyó de la ciudad, pero el clero y el pueblo le persiguieron y lo cogieron en Perpiñán obligándolo a volver. “Amante fidelísimo de la paz no fingida”, los papas le encargaron trabajos en todas partes, le hacen presidir concilios y sínodos, le dan cargos de gobierno y le encomiendan la reedificación de Tarragona que era como un desierto. Puso paz entre reyes y predicó por doquier. Un modelo de disponibilidad. Murió en 1136)

7 de marzo de 2013

Santas Perpetua y Felicidad
(Murieron en el año 202. Fue en Cartago. Perpetua tenía un niño de pecho. Se lo quitaron. Por medio de sobornos lograron los cristianos que la mujer lo recuperara Felicidad dio a luz en la cárcel en medio de grandes dolores. Fueron llevadas al anfiteatro. Las metieron desnudas en una red. Salieron las fieras. Una vaca salvaje las empitonó. Perpetua salió volando por los aires y al caer aún tuvo fuerzas para ayudar a Felicidad que estaba tendida en el suelo. Un gladiador las remató de dos tajazos con su espada. Sus nombres están en el canon de la misa.)

21 de marzo de 2013

San Nicolás de Flue
(Nació en los alrededores de Sachseln, Suiza, en 1417. Se casó a los 30 años con Dorotea Wyss con la que tuvo diez hijos. Explotaba una granja en Ranft, en el valle de Kalch. En 1467 sintió la llamada a la vida eremítica. Todos menos su esposa se opusieron a su decisión. Pasó veinte años en una montaña cercana entregado a la contemplación. Aún en esa situación, intervino a favor de su patria: en 1471, cuando el rey Carlos el Temerario trató de anexionarlo, Nicolás convenció a Segismundo, duque del Tirol para que no permaneciera neutral y el rey borgoñón fue derrotado; y en 1481, avisaron a Nicolás de que el cantón de Unterwald quería escindirse lo que supondría el final de la Confederación. Nicolás pasó la noche entera redactando un borrador de constitución que fue aprobada unánimemente a la mañana siguiente. Murió en 1487 rodeado de su esposa e hijos)

2 de abril de 2013

San Francisco de Paula
(Nació en Paula, en la Calabria italiana,, en 1436. Fundó la Orden de “los mínimos”, por las palabras de Jesús (Mt 23,12). Atribuía los numerosos milagros a los rosarios que regalaba. Cuando Luis XI de Francia enfermó, temiendo a la muerte, pidió al rey de Nápoles que le enviara a Francisco. Éste se limitó a enviarle un rosario. Como no mejoraba el monarca, intervino Sixto IV que obligó a Francisco a ir junto al moribundo. Y, preparándole para el trance, con él estuvo el santo durante dieciséis meses. Francisco se quedó en Francia y fundo varias casas de su Orden. Murió en Plessis-lès-Tours en 1507. A petición de Luis XII y de su hija, Claudia, a quien había curado, León X lo beatificó en 1513 y lo canonizó en 1519)

3 de abril de 2013

San Ricardo
(Nació en Droit, en Worcester, Inglaterra, en 1197. Ricardo de Wich, llegó a ser canciller de la universidad de Oxford en 1235, pero dimitió pronto para ir a socorrer a su amigo Edmundo de Abingdon, arzobispo de Canterbery, porque el rey Enrique III pretendía mandar a los obispos igual que a sus soldados. En 1240 Ricardo y Edmundo partieron para Francia, no se sabe si camino de Roma para apelar o como exilio. Edmundo murió aquel año en Soisy. Ricardo se ordenó sacerdote en Orleans y regresó a Inglaterra. En 1244 llegó de Roma su nombramiento como obispo de Chichester, pero Enrique III le cortó el suministro de víveres y le prohibió el uso de los edificios episcopales. La amenaza papal de excomunión hizo que, dos años después, el rey le permitiese ejercer sus funciones. Austero consigo mismo y derrochando caridad con los pobres, Ricardo combatió el nepotismo y la simonía. Murió en Maison-Dieu, cerca de Douvres, en 1253, cuando había ido a consagrar una iglesia a san Edmundo.)

22 de abril de 2013

San Leónidas
(Padre de Orígenes, vivió a finales del primer siglo. Fue maestro de retórica, filósofo y profesor de renombre en Alejandría. Tenía 17 años Orígenes cuando fue detenido su padre. La madre, escondiendo su ropa, impidió que el hijo se reuniera con él ante el tribunal, pero Orígenes le hizo llegar una carta: “Que el pensamiento de aquellos que dejáis atrás no debilite vuestro valor, afrontad valientemente los tormentos, Dios tendrá cuidado de nosotros”. A Leónidas le cortaron la cabeza en la persecución de Severo.)

23 de abril de 2013

San Jorge
(Nació en Capadocia hacia el 270. Dice la leyenda que en un lago cerca de Silene, en Libia, vivía un dragón tan temido que se le aplacaba entregándole cada día para su alimento dos ovejas y una doncella señalada por sorteo. Una mañana fue la hija del rey. Pasaba por allí Jorge, príncipe o tribuno, guerrero en fin, que, haciendo la señal de la cruz, desafió al dragón y lo mató con su lanza. El sermón que predicó después convirtió al rey de Libia y a sus súbditos. Fue luego a Nicomedia donde Jorge intentó disuadir a Diocleciano de seguir con las matanzas de cristianos. El emperador lo apresó y después de azotarlo y torturó ordenó que fuera degollado.)

24 de abril de 2013

San Fidel de Sigmaringen
(Nación en Sigmaringen, Suabia, en 1578. Se llamaba Marc Rey, hizo los estudios de Derecho y fue preceptor de tres príncipes, instalándose como abogado en Colmar, Alsacia. A los 35 años sintió la llamada de Dios, entró en la Orden de los capuchinos y cambió su nombre por Fidel. Durante mucho tiempo fue guardián en el convento de Feldkirch, Tirol, y los diez últimos años de su vida los consagró a predicar en el sur de Alemania, Suiza y Austria. Presintiendo su muerte, desde ese día firmó sus cartas “P. Fidelis propediem esca vermium” –“que pronto será comida de los gusanos”- y, pocas semanas después, cuando estaba predicando en Seevis, Suiza, los Grisones protestantes, soldados de Zuinglio, le hirieron en la cabeza y lo mataron a golpes de sable. Protomártir de la Orden capuchina y de “Propaganda Fide”, murió en 1622.)

23 de mayo de 2013

San Gilberto
(Nacido en Gembloux, Bélgica, hacia el 892. Había heredado de su padre el dominio de Gembloux, erigió un monasterio benedictino y obtuvo del emperador Otón I el derecho a construir murallas, emitir moneda y administrar mercado público. Después, salió del país y entró en el monasterio benedictino de Gorze, Francia. Vivió allí tan santamente que, poco antes de morir vio llegar a los monjes de Gembloux que venían a solicitarle que les reservara sus restos. Se lo concedió y traslado al morir a la abadía, ésta se convirtió en un centro de peregrinos. Murió en Gorze en el año 962.)

24 de mayo de 2013

Santos Donaciano y Rogaciano
(Eran hermanos. Donaciano había recibido el bautismo, Rogaciano se preparaba para recibirlo. Denunciados comparecieron ante el legado dieron testimonio de su fe y se negaron a adorar a los dioses y a los divinos emperadores. Después de ser torturados en el potro murieron decapitados durante el imperio de Maximino. Ocurrió en Nantes hacia el año 236)

25 de mayo de 2013

San Beda, el Venerable
(Nació en Wearmouth, Inglaterra, en el año 673. Sus obras de espiritualidad, exégesis o teología fueron un punto de referencia fundamental en los monasterios y las escuelas de la Iglesia hasta el advenimiento de la escolástica. Fue un compilador y un divulgador admirable: a través de él se conocieron los Padres de la Iglesia en Inglaterra. Murió en la abadía de Jarrow en el año 735cuando se encontraba dictando desde el lecho una traducción inglesa del Evangelio según san Juan es patrono de los historiadores.)

14 de junio de 2013

San Onofre
(Murió en el desierto de Tebas, en Egipto, a finales del siglo IV. No se cortó el pelo en sesenta años y su barba y cabellos le llegaba a las rodillas. Así lo conoció en abad Pafnucio: “Al verlo tan velloso, sin otro vestido que unas hojas en torno a los riñones, tuve miedo y quise huir. Pero Onofre me llamó con voz suave y me llevó hasta su gruta. Allí estuvo hablándome de Dios toda la noche. Poco antes del alba su rostro cambió de repente. Me dijo que iba a morir y que, por favor, le diera sepultura. Se arrodilló a mis pies y me suplicó que rezara con él sus últimas oraciones, y así lo hice. Murió durante el día y lo enterré”)

25 de junio de 2013

San Próspero
(Nació en Aquitania hacia el año 390. Vivió en Marsella en torno al año 428 y desde 440 vivió en Roma empleado como redactor en la cancillería pontificia. Posiblemente fue secretario de León Magno. Además de su “Historia universal”, que consiste en una síntesis de lo que dijeron Eusebio y san Jerónimo, su obra se consagra a exponer y defender las ideas de san Agustín y a atacar lo errores del pelagianismo que consideraba que el alma es tan buena que la gracia es innecesaria para la salvación. Es memorable una de sus cartas a amada esposa: “Amor mío, comportémonos de tal manera que se pueda decir que llevamos una vida cristiana. Cumple conmigo los deberes que yo debo cumplir contigo. Vela por mí como yo velo por ti. Sé mi consuelo en la tribulación. Repréndeme cuando mi soberbia levante la cabeza. Levántame si caigo. Y repréndete tú misma si yo te señalo alguna falta. Que no nos falte nada para ser un solo cuerpo y una sola alma”. Murió en Roma después del año 455)

1 de septiembre de 2013

San Gil
(Es uno de los 14 santo Auxiliadores que se celebran el 8 de agosto. Su popularidad viene de la abadía construida en el siglo VI sobre su tumba en uno de los itinerarios de Roma a Santiago de Compostela. Se cuenta que en sus tiempos de anacoreta, una cierva, sabiendo que tenía el estómago delicado, le venía a ver cada día para que pudiera alimentarse con su leche)

2 de septiembre de 2013

Santos Justo y Viator
(Murieron en el desierto de Escitia, en Egipto, hacia el año 390. Justo era diácono de la Iglesia de Vienne cuando los cristianos le escogieron como obispo. Un loco furioso que se había escapado de su encierro empezó a acuchillar transeúntes. A punto de ser apresado se refugió en la iglesia, pero sus perseguidores arrollaron a Justo y abatieron al loco. La noche siguiente Justo viajó a Masella y se embarcó hacia Egipto. Uno de sus clérigos, Viator, se unió a él cuando el barco levaba anclas. Durante diez años vivieron como anacoretas en el desierto. Un lionés reconoció a su obispo y, años después, cuando murieron Justo y Viator en un breve intervalo de tiempo, los cristianos lioneses fueron a recoger sus cuerpos y los depositaron en una basílica que tomo más tarde el nombre de san Justo)

3 de septiembre de 2013

San Gregorio Magno
(Papa y doctor de la Iglesia, nació en Roma hacia el 540 y allí murió en el 604. De origen patricio, fue nombrado prefecto, el más alto magistrado civil de Roma. Organizó la liturgia, reformó la disciplina eclesiástica, propagó la Orden benedictina, envió misioneros a Inglaterra, convirtió a los lombardos, se opuso a, los autonomistas orientales... Prolífico escritor, sus obras tienen gran valor doctrinal y espiritual. Llevó una vida austera y acabó sus días entre sufrimientos con frecuentes accesos de la enfermedad de melancolía)

4 de septiembre de 2013

Santa Rosalía
(Se dice que murió cerca de Palermo en el siglo XII. En esa ciudad se celebran dos fiestas, la de hoy por su llegada al Paraíso y el 15 de julio por el descubrimiento de sus reliquias. Rosalía nació en Sicilia hacia 1140. Era bellísima. A los 14 años toma unas disciplinas y un crucifijo y abandona el castillo de su padre. Dos ángeles, uno armado como caballero y otro disfrazado de peregrino la llevan hasta el monte Quisquita junto a una cueva oculta por la nieve. Allí vive unos meses hasta que los ángeles le avisan que su familia la busca y tiene que irse a otra cueva. Murió en 1170 a la edad de 30 años. Sus reliquias se encontraron en 1624 envueltas en cristal de roca)

5 de septiembre de 2013

San Bertino
(Enviado desde Luxeuil para colaborar con san Audemaro, obispo de Thérouanne, se hicieron grandes amigos y fundaron en el año 663 el monasterio de Sithiu que gobernó Bertino largo tiempo como abad. Se estipuló que el monasterio escapaba a la jurisdicción del obispo, que éste no podía venir a comer a la abadía si no era invitado y que si éste iba a ejercer cualquier ministerio, debía volver a su casa una vez acabada la ceremonia)

3 de octubre de 2013

San Francisco de Borja S.I.
(Nació en 1510 en Gandía en el seno de una familia ducal. Casado y con ocho hijos, desempeñó importantes cargos políticos en la corte del emperador Carlos V. Convertido con ocasión de la muerte de la emperatriz Isabel. Tras la muerte de su esposa, ingresó en la Compañía de Jesús, en la que, desde 1565, fue su tercer general. Murió en Roma en 1572)

4 de octubre de 2013

San Francisco de Asís

(Nació en Asís, Italia, en 1182. Sucesivas llamadas divinas le condujeron a una vida de extrema pobreza, de intensa predicación y de servicio desinteresado a la Iglesia. Los numeroso hombres y mujeres así atraídos dieron lugar a la Orden mendicante de los Hermanos Menores, a la de Damas Pobres de san Damián, con santa Clara de cofundadora, y a la orden tercera para seglares. Murió en 1226)

17 de octubre de 2013

San Ignacio de Antioquia, obispo y mártir
(Sucesor de san Pedro como obispo de Antioquia, sufrió martirio en Roma durante la persecución de Trajano, el año 107. Las siete cartas que escribió, prisionero, en el camino hacia Roma, constituyen un tesoro literario de la antigüedad cristiana y reflejan la categoría humana y sobrenatural de su autor)

III. NOTICIA LITÚRGICA, PALABRAS DEL PAPA, POESÍA, COMENTARIOS

(1) Cuaresma. Cuarenta días antes de la Pascua de Resurrección. Tiempo de preparación, como el Adviento para la Pascua de Navidad. Tiempo de ”encontrar tiempo” para hablar con Dios, para escucharle, porque está junto a nosotros en todo momento.

“¡Oh qué recia cosa os pido, verdadero Dios: que queráis a quien no os quiere, que abráis a quien no os llama, que deis salud a quien gusta de estar enfermo y anda procurando la enfermedad!...” (Santa Teresa: “Exclamaciones”, 8)

(2) Tercera semana de Cuaresma. Tiempo de conversión para decidirnos, para mejorar, para cambiar lo que sea preciso. Oración, limosna y mortificación. Algún desprendimiento, algún “negarse a sí mismo”, por amor al Amor. Sin angustias, con alegría, porque somos ¡hijos de Dios!. ¡Merece la pena!

Y una poesía de Lope de Vega, con un final que me estremece:

Pastor que, con tus silbos amorosos,
me despertaste del profundo sueño;
tú, que hiciste cayado de ese leño
en que tiendes los brazos poderosos,

vuelve los ojos a mi fe piadosos,
pues te confieso por mi amor y dueño,
y la palabra de seguir te empeño
tus dulces silbos y tus pies hermosos.

Oye, Pastor, pues por amores mueres,
no te espante el rigor de mis pecados,
pues tan amigo de rendido eres;

espera, pues, y escucha mis cuidados;
pero ¿cómo te digo que me esperes,
si estás para esperar los pies clavados?

(3) Cuaresma. Una poesía:

“No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido
ni me mueve el infierno, tan temido,
para dejar por eso de ofenderte.

Tú me mueves, Señor, muéveme el verte
clavado en esa cruz, escarnecido.
Muéveme ver tu cuerpo tan herido.
Muévenme tus ofensas y tu muerte.

Tú me mueves, Señor, de tal manera,
que aunque no hubiera cielo yo te amara
y aunque no hubiera infierno te temiera.

No me tienes que dar porque te quiera
pues, aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.

(4) Cuaresma. Quinta semana. ¿Cómo estoy viviendo este tiempo? Aún puedo rectificar, consolidar ese propósito que me mantendrá cerca de Jesús, más cerca. Hasta vivir en El.

Oración, cada día, sin olvidarnos, por el Papa Francisco.

Y una poesía:

¿Qué tengo yo, que mi amistad procuras?
¿Qué interés se te sigue, Jesús mío,
que a mi puerta, cubierto de rocío,
pasas las noches del invierno oscuras?

¡Oh, cuánto fueron mis entrañas duras,
pues no te abrí! ¡Qué extraño desvarío,
si de mi ingratitud el hielo frío
secó las llagas de tus plantas puras!

¡Cuántas veces el ángel me decía:
“Alma, asómate ahora a la ventana,
verás con cuánto amor llamar porfía”!

Y ¡cuántas, Hermosura soberana,
“Mañana le abriremos”, respondía,
para lo mismo responder mañana!

5) Martes de Pascua. ¡Ha resucitado! ¡Aleluya! Cuarenta días hasta la Ascensión, cincuenta hasta la Pascua de Pentecostés. Si en la Pascua de Navidad decimos que es tiempo de paz y alegría, en la Pascua de Resurrección vivimos la alegría de ver abiertas las puertas del cielo donde se nos espera. Tiempo de alegre esperanza. La Trinidad beatísima lo ha preparado todo para nosotros, estamos invitados como hijos, como hermanos, como amigos muy queridos. Dios nos ama. Es tiempo de vivir, más que “con” Dios, “en” Dios. Desde ya y para siempre. Para siempre...

6) Miércoles de Pascua. ¡Ha resucitado! ¡Aleluya! Dios se hizo hombre y, muerto y resucitado, se queda con nosotros. En la contemplación del misterio glorioso consideramos la secuencia de alegrías desbordantes: la Madre –nuestra Madre-, las mujeres, María Magdalena, Pedro, los discípulos de Emaús, todos sin Tomás, otro día con Tomás –“Señor mío y Dios mío”-, Santiago, los quinientos, Juan desde lejos: “¡Es el Señor!”. Es el amor de la Santísima Trinidad que se desborda en nosotros: “la medida generosa, remecida, rebosante” que hay que considerar y saborear en cada palabra.

7) Cuarta semana de Pascua: ¡Ha resucitado! ¡Aleluya! Jesús se ha quedado con nosotros. El Papa Francisco nos lo recuerda:

“Los problemas, las preocupaciones de la vida cotidiana tienden a que nos encerremos en nosotros mismos, en la tristeza, en la amargura..., y es ahí donde está la muerte. No busquemos ahí a Aquél que vive. Acepta entonces que Jesús resucitado entre en tu vida, acógelo como amigo, con confianza. ¡Él es la vida! Si hasta ahora has estado lejos de Él, da un pequeño paso: te acogerá con los brazos abiertos. Si eres indiferente, acepta arriesgar: no quedarás decepcionado. Si te parece difícil seguirle, no tengas miedo, confía en Él, ten la seguridad de que Él está cerca de ti, está contigo, y te dará la paz que buscas y la fuerza para vivir como Él quiere...” (Vigilia Pascual, 2013)

8) Cuarta semana de Pascua. ¡Ha resucitado! Y unas palabras del Papa Francisco:

“Éste es el estilo de Dios: no es impaciente como nosotros que, frecuentemente queremos todo y enseguida, también con las personas. Dios es paciente con nosotros porque nos ama, y quien ama comprende, espera, da confianza, no abandona, no corta los puentes, sabe perdonar. Recordémoslo en nuestra vida de cristianos: Dios nos espera siempre, aun cuando nos hayamos alejado. Él no está nunca lejos, y si volvemos a Él, está dispuesto a abrazarnos.” (Homilía en san Juan de Letrán, 7 de abril de 2003)

9) Cuarta semana de Pascua. ¡Ha resucitado! Y el Papa Francisco nos anima:

“Como afirma san Juan en su Primera Carta, Él es nuestro abogado: ¡Qué bello es oír esto! Cuando uno es llamado por el juez o tiene un proceso, lo primero que hace es buscar a un abogado para que le defienda. Nosotros tenemos uno que nos defiende siempre, nos defiende de las asechanzas del diablo, nos defiende de nosotros mismos, de nuestros pecados. Queridísimos hermanos y hermanas, contamos con este abogado: no tengamos miedo de ir a Él a pedir perdón, bendición, misericordia. Él nos perdona siempre, es nuestro abogado: nos defiende siempre. No olvidéis esto... Si confiamos a Él nuestra vida, si nos dejamos guiar por Él, estamos ciertos de hallarnos en manos seguras, en manos de nuestro salvador, de nuestro abogado.” (Audiencia general, día 17 de abril de 2013)

10) Aún en la octava: ¡Feliz Pascua de Pentecostés! Mes de mayo. Mes dedicado a nuestra Madre. Cada día un detalle para Ella y la renovación de nuestro compromiso: ¡A Jesús por María! Palabras del Papa Francisco:

“... una buena mamá ayuda también a “tomar decisiones definitivas con libertad”. Esto no es fácil, pero una mamá sabe hacerlo. Pero, ¿qué quiere decir libertad? No se trata ciertamente de hacer siempre lo que uno quiere, dejarse dominar por las pasiones, pasar de una experiencia a otra, sin discernimiento, seguir la moda del momento; libertad no significa prescindir sin más de lo que a uno no le gusta. No ¡eso no es libertad! ¡Libertad es un don para que sepamos elegir bien en la vida! María, como buena madre que es, nos enseña a ser, como Ella, capaces de tomar decisiones definitivas, decisiones definitivas, en este momento en el que reina, por decirlo así, la filosofía del pasajero. Es tan difícil comprometerse en la vida definitivamente. Y ella nos ayuda a tomar decisiones definitivas con aquella libertad plena con la que respondió “sí” … (Rosario, día 4 de mayo de 2013)

11) Mes de mayo. Mes dedicado a nuestra Madre. Cantos y flores, avemarías con mayor devoción, el rezo de la Salve a nuestra Reina y Madre, el rosario como serenata enamorada, el “Acordaos” lleno de esperanza, y el “Bendita sea tu pureza” como prenda de nuestro amor. Unas palabras del Papa Francisco:

“El Espíritu Santo nos enseña a mirar con los ojos de Cristo, a vivir la vida como la vivió Cristo, a comprender la vida como la comprendió Cristo. He aquí por qué el agua viva que es el Espíritu sacia la sed de nuestra vida, porque nos dice que somos amados por Dios como hijos, que podemos amar a Dios como sus hijos y que con su gracia podemos vivir como hijos de Dios, como Jesús. Y nosotros, ¿escuchamos al Espíritu Santo? Dice: Dios te ama. Nos dice esto. Dios te ama, Dios te quiere. Nosotros, ¿amamos de verdad a Dios y a los demás, como Jesús? Dejémonos guiar por el Espíritu Santo, dejemos que Él nos hable al corazón y nos diga esto: Dios es amor, Dios nos espera, Dios es el Padre, nos ama como verdadero papá, nos ama de verdad y esto lo dice sólo el Espíritu Santo al corazón, escuchemos al Espíritu Santo y sigamos adelante por este camino del amor, de la misericordia y del perdón.” (Audiencia general, 8 de mayo de 2013)

12) Mañana viviremos el domingo de la Santísima Trinidad. Mes de mayo. Mes dedicado a nuestra Madre. Es tiempo de “romerías”, aunque sea sin salir de nuestra ciudad, para visitar a nuestra Madre en un santuario mariano, o de acercarnos a la iglesia vecina para saludarla y encomendarle nuestra vida, o de entrar a verla cuando pasamos por donde sabemos que está, o de mirarla con cariño de hijo en su imagen, en un cuadro, en una estampa, en una medalla, sin salir de nuestra casa. Palabras del Papa Francisco:

“En este “Año de la Fe”, preguntémonos si hemos dado concretamente algún paso para conocer más a Cristo y las verdades de la fe, leyendo y meditando la Sagrada Escritura, estudiando el Catecismo, acercándonos con constancia a los Sacramentos. Preguntémonos al mismo tiempo qué pasos estamos dando para que la fe oriente toda nuestra existencia. No se es cristiano “a tiempo parcial”, sólo en algunos momentos, en algunas circunstancias, en algunas opciones. No se puede ser cristiano de este modo, se es cristiano en todo momento. ¡Totalmente! La verdad de Cristo, que el Espíritu Santo nos enseña y nos dona, atañe para siempre y totalmente nuestra vida cotidiana. Invoquémosle con más frecuencia para que nos guíe por el camino de los discípulos de Cristo. Invoquémosle todos los días. Os hago esta propuesta: invoquemos todos los días al Espíritu Santo, así el Espíritu Santo nos acercará a Jesucristo.” (Audiencia general, día 15 de mayo de 2013)

13) Y unas palabras del Papa Francisco: “Esta “cultura del descarte” tiende a convertirse en mentalidad común, que contagia a todos. La vida humana, la persona, ya no es percibida como valor primario que hay que respetar y tutelar, especialmente si es pobre o discapacitada, si no sirve todavía –como el nascituro- o si ya no sirve –como el anciano-. Esta cultura del descarte nos ha hecho insensibles también al derroche y al desperdicio de alimentos, cosa aún más deplorable cuando en cualquier lugar del mundo, lamentablemente, muchas personas y familias sufren hambre y desnutrición. En otro tiempo nuestros abuelos cuidaban mucho que no se tirara nada de comida sobrante. El consumismo nos ha inducido a acostumbrarnos a lo superfluo y al desperdicio cotidiano de alimento, al cual a veces ya no somos capaces de dar el justo valor, que va más allá de los meros parámetros económicos. ¡Pero recordemos bien que el alimento que se desecha es como si se robara de la mesa del pobre, de quien tiene hambre!” (Audiencia general, 5 de junio de 2013)

14) Y unas palabras del Papa Francisco, comentando el pasaje de la carta de san Pablo a los gálatas “... vivo, pero ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí. Y la vida que vivo ahora en la carne la vivo en la fe del Hijo de Dios, que me amó y se entregó a sí mismo por mí” (Ga 2, 20):

“¿Qué es esta vida? Es la vida misma de Dios. Y ¿quién nos introduce en esta vida? El Espíritu Santo, el don de Cristo resucitado. Es él quien nos introduce en la vida divina como verdaderos hijos de Dios, como hijos en el Hijo unigénito, Jesucristo. ¿Estamos abiertos nosotros al Espíritu Santo? ¿Nos dejamos guiar por Él? El cristiano es un hombre espiritual, y esto no significa que sea una persona que vive “en las nubes”, fuera de la realidad, como si fuera un fantasma. No. El cristiano es una persona que piensa y actúa en la vida cotidiana según Dios, una persona que deja que su vida sea animada, alimentada por el Espíritu Santo, para que sea plena, propia de verdaderos hijos. Y eso significa realismo y fecundidad. Quien se deja guiar por el Espíritu Santo es realista, sabe medir y evaluar la realidad, y también es fecundo: su vida engendra vida a su alrededor.” (homilía del día 16 de junio de 2003)

15) Palabras del Papa Francisco: “Deberíamos preguntarnos todos: ¿cómo me dejo guiar por el Espíritu Santo de modo que mi vida y mi testimonio de fe sea de unidad y comunión? ¿Llevo la palabra de reconciliación y de amor que es el Evangelio a los ambientes en los que vivo? A veces parece que se repite lo que sucedió en Babel: divisiones, incapacidad de comprensión, rivalidad, envidias, egoísmo. ¿Qué hago con mi vida? ¿Creo unidad en mi entorno? ¿O divido con las habladurías, las críticas, las envidias? ¿Qué hago? Pensemos en esto. Llevar el Evangelio es anunciar y vivir nosotros en primer lugar la reconciliación, el perdón, la paz, la unidad y el amor que el Espíritu Santo nos dona” (Audiencia general, 22 de junio de 2013)

16) Palabras del Papa Francisco:

“13... Creer significa confiarse a un amor misericordioso, que siempre acoge y perdona, que sostiene y orienta la existencia, que se manifiesta poderosos en su capacidad de enderezar lo torcido de nuestra historia. La fe consiste en la disponibilidad para dejarse transformar una y otra vez por la llamada de Dios...

14... La fe es un don gratuito de Dios que exige la humildad y el valor de fiarse y confiarse, para poder ver el camino luminoso del encuentro entre Dios y los hombres, la historia de la salvación...

18... “Creemos a”Jesús cuando aceptamos su palabra, su testimonio, porque Él es veraz (cf. Jn 6,30). “Creemos en” Jesús cuando lo acogemos personalmente en nuestra vida y nos confiamos a Él, uniéndonos a Él mediante el amor y siguiéndolo a lo largo del camino (cf. Jn 2,11; 6,47; 12,44) ...

20... La fe sabe que Dios se ha hecho muy cercano a nosotros, que Cristo se nos ha dado como un gran don que transforma interiormente, que habita en nosotros, y así nos da luz, que ilumina el origen y el final de la vida, el arco completo del camino humano...” (De la encíclica “Lumen fidei”, dada en Roma junto a San Pedro, el 29 de junio de 2013)

17) Palabras del Papa Francisco:

“25... A este respecto, podemos hablar de un gran olvido en nuestro mundo contemporáneo. En efecto, la pregunta por la verdad es una cuestión de memoria, de memoria profunda, pues se dirige a algo que nos precede y, de este modo, puede conseguir unirnos más allá de nuestro “yo” pequeño y limitado. Es la pregunta sobre el origen de todo, a cuya luz, se puede ver la meta y, con eso, también el sentido del camino común...

57... En este sentido, la fe va de la mano de la esperanza porque, aunque nuestra morada terrenal se destruye tenemos una mansión eterna, que Dios ha inaugurado ya en Cristo, en su cuerpo (cf. 2 Co 4,16-5,5) ... No nos dejemos robar la esperanza, no permitamos que la banalicen con soluciones y propuestas inmediatas que obstruyen el camino...” (de la encíclica “Lumen fidei”, dada en Roma, junto a San Pedro, el 29 de junio de 2013)

18) Palabras del Papa Francisco: “El cristiano es alegre, nunca está triste. Dios nos acompaña. Tenemos una Madre que intercede siempre por la vida de sus hijos, por nosotros... Jesús nos ha mostrado que el rostro de Dios es el de un Padre que nos ama. El pecado y la muerte han sido vencidos. El cristiano no puede ser pesimista. No tiene el aspecto de quien parece estar de luto perpetuo. Si estamos verdaderamente enamorados de Cristo y sentimos cuánto nos ama, nuestro corazón se inflamará de tanta alegría que contagiará a cuantos viven a nuestro alrededor” (homilía en el santuario de Nuestra Señora de la Concepción de Aparecida, el 24 de julio de 2013)

19) Palabras del Papa Francisco: “Podemos ahora responder a la segunda pregunta: ¿Qué ha dejado la Cruz en los que la han visto y en los que la han tocado? ¿Qué deja en cada uno de nosotros? Mirad, deja un bien que nadie más nos puede dar: la certeza del amor fiel de Dios por nosotros. Un amor tan grande que entra en nuestro pecado y lo perdona, entra en nuestro sufrimiento y nos da la fuerza para sobrellevarlo, entra también en la muerte para vencerla y salvarnos. En la cruz de Cristo está todo el amor de Dios, está su inmensa misericordia. Y es un amor del que podemos fiarnos, en el que podemos creer...” (Vía Crucis en el paseo marítimo de Copacabana en Rio de Janeiro, el día 26 de julio de 2013)

20) Palabras del Papa Francisco: “Te pregunto... ¿Yo rezo? Cada uno se contesta. ¿Yo hablo con Jesús? O le tengo miedo al silencio. ¿Dejo que el Espíritu Santo hable en mi corazón? ¿Yo le pregunto a Jesús: ¿Qué querés que haga? ¿Qué querés de mi vida? Esto es entrenarse. Pregúntenle a Jesús, hablen con Jesús. Y si cometen un error en la vida, si se pegan un resbalón, si hacen algo que está mal, no tengan miedo. Jesús, mirá lo que hice, ¿qué tengo que hacer ahora? Pero siempre hablen con Jesús, en las buenas y en las malas. Cuando hacen una cosa buena y cuando hacen una cosa mala. ¡No le tengan miedo! Eso es la oración. Y con eso se van entrenando en el diálogo con Jesús...” (Vigilia de oración, en el paseo marítimo de Copacabana, en Río de Janeiro, el día 27 de julio de 2013)

21) Palabras del Papa Francisco: “La Iglesia es así, es una mamá misericordiosa, que comprende, que busca siempre ayudar, alentar también a sus hijos que se han equivocado y que se equivocan, no cierra jamás las puertas de la Casa; no juzga, sino que ofrece el perdón de Dios, ofrece su amor que invita a retomar el camino también a aquellos de sus hijos que han caído en un abismo profundo; la Iglesia no tiene miedo de entrar en sus noches para dar esperanza; la Iglesia no tiene miedo de entrar en nuestra noche cuando estamos en la oscuridad del alma y de la conciencia para darnos esperanza. ¡Porque la Iglesia es madre!” (Audiencia general, 18 de septiembre de 2013)

22) Palabras del Papa Francisco: “Pero la cosa más importante es caminar juntos, colaborando, ayudándose mutuamente, pedir disculpas, reconocer los propios errores y pedir perdón, pero también aceptar las disculpas de los demás perdonando -¡cuán importante es esto!-. A veces pienso en los matrimonios que después de muchos años se separan. “Eh... no, no nos entendemos, nos hemos separado”. Tal vez no han sabido perdonar a tiempo. A los recién casados les doy siempre este consejo: “Reñid lo que queráis. Si vuelan los platos, dejadlos. Pero nunca acabar el día sin hacer las paces. ¡Nunca!”. Si los matrimonios aprenden a decir: “Perdona, estaba cansado” o sólo un gesto: esta es la paz; y retomar la vida al día siguiente. Este es un buen secreto, y evita estas separaciones dolorosas. Cuán importante es caminar unidos, sin evasiones hacia delante, sin nostalgias del pasado. Y mientras se camina se habla, se conocen, se cuentan unos a otros, se crece en el ser familia.” (encuentro con sacerdotes y religiosos, en Asís, día 4 de octubre de 2013)

No hay comentarios:

Publicar un comentario