domingo, 25 de febrero de 2018

TEXTOS PARA CONTEMPLAR EL SANTO ROSARIO

EL SANTO ROSARIO

"A esta oración le han atribuido gran importancia muchos de mis Predecesores. Un mérito particular a este respecto corresponde a León XIII que, el 1 de septiembre de 1883, promulgó la Encíclica "Supremi apostolatus officio", importante declaración con la cual inauguró otras muchas intervenciones sobre esta oración, indicándola como instrumento espiritual eficaz ante los males de la sociedad. Entre los Papas más recientes que, en la época conciliar, se han distinguido por la promoción del Rosario, deseo recordar al Beato Juan XXIII y, sobre todo, a Pablo VI, que en la exhortación apostólica "Marialis cultus", en consonancia con la inspiración del Concilio Vaticano II, subrayó el carácter evangélico del Rosario y su orientación cristológica.

Yo mismo, después, no he dejado pasar ocasión de exhortar a rezar con frecuencia el Rosario... A él he confiado tantas preocupaciones y en él siempre he encontrado consuelo... Se puede decir que el Rosario es, en cierto modo, un comentario-oración sobre el capítulo final de la Constitución "lumen gentium" del Vaticano II, capítulo que trata de la presencia admirable de la Madre de Dios en el misterio de Cristo y de la Iglesia. En efecto, con el trasfondo de las pasan ante los ojos del alma los episodios principales de la vida de Jesucristo. El Rosario, en su conjunto consta de misterios gozosos, dolorosos y gloriosos, y nos ponen en comunión vital con Jesús a través -podríamos decir- del Corazón de su Madre. Al mismo tiempo nuestro corazón puede incluir en estas decenas del Rosario todos los hechos que entraman la vida del individuo, la familia, la nación, la Iglesia y la humanidad. Experiencias personales o del prójimo, sobre todo de las personas más cercanas o que llevamos más en el corazón. De este modo la sencilla plegaria del Rosario sintoniza con el ritmo de la vida humana...

Por eso, de acuerdo con las consideraciones hechas en la Carta apostólica "Novo millenio ineunte"... he sentido la necesidad de desarrollar una reflexión sobre el Rosario, en cierto modo como una coronación mariana de dicha Carta apostólica, para exhortar a la contemplación del rostro de Cristo en compañía y a ejemplo de su Santísima Madre. Recitar el Rosario, en efecto, es en realidad "contemplar con María el rostro de Cristo"...

La contemplación de Cristo tiene en María su "modelo insuperable". El rostro del Hijo le pertenece de un modo especial. ha sido en su vientre donde se ha formado, tomando también de Ella una semejanza humana que evoca una intimidad espiritual ciertamente más grande aún. Nadie se ha dedicado con la asiduidad de María a la contemplación del rostro de Cristo. Los ojos de su corazón se concentran de algún modo en Él ya en la Anunciación, cuando lo concibe por obra del Espíritu Santo; en los meses sucesivos empieza a sentir su presencia y a imaginar sus rasgos. Cuando por fin lo da a luz en Belén, sus ojos se vuelven también tiernamente sobre el rostro del Hijo, cuando lo , ya que María no se limitará a compartir la pasión y muerte del Unigénito, sino que acogerá al nuevo hijo en el discípulo predilecto confiado a Ella (cf. Jn 19, 26-27); en la mañana de Pascua, será "una mirada radiante" por la alegría de la resurrección y, por fin, "una mirada ardorosa" por la efusión del Espíritu Santo en el día de Pentecostés (cf. Hch 1,14)...

En el recorrido espiritual del Rosario, basado en la contemplación incesante del rostro de Cristo -en compañía de María- este exigente ideal de configuración con Él se consigue a través de una asiduidad que pudiéramos decir "amistosa". Ésta nos introduce de modo natural en la vida de Cristo y nos hace como "respirar" sus sentimientos. Acerca de esto dice el Beato Bartolomé Longo: "Como dos amigos, frecuentándose, suelen parecerse también en las costumbres, así nosotros, conversando familiarmente con Jesús y la Virgen, al meditar los Misterios del Rosario, y formando juntos una misma vida de comunión, podemos llegar a ser, en la medida de nuestra pequeñez, parecidos a ellos, y aprender de estos eminentes ejemplos el vivir humilde, pobre, escondido, paciente y perfecto"...

Una cosa está clara: si la repetición del "Ave María" se dirige directamente a María, el acto de amor, con Ella y por Ella, se dirige a Jesús. la repetición favorece el deseo de una configuración cada vez más plena con Cristo, verdadero de la vida cristiana. San Pablo lo ha enunciado con palabras ardientes: "Para mí la vida es Cristo, y la muerte una ganancia" (Flp 1,21). Y también: "No vivo yo, sino que es Cristo quien vive en mí" (Ga 2,20). El Rosario nos ayuda a crecer en esta configuración hasta la meta de la santidad...

La escucha y la meditación se alimentan del silencio. Es conveniente que, después de enunciar el misterio y proclamar la Palabra, esperemos unos momentos antes de iniciar la oración vocal, para fijar la atención sobre el misterio meditado. El redescubrimiento del silencio es uno de los secretos para la práctica de la contemplación y la meditación. Uno de los límites de una sociedad tan condicionada por la tecnología y los medios de comunicación social es que el silencio se hace cada vez más difícil...

Queridos hermanos y hermanas: Una oración tan fácil, y al mismo tiempo tan rica, merece de veras ser recuperada por la comunidad cristiana..." (Carta Apostólica "Rosarium Virginis Mariae", del papa Juan Pablo II, 16 de octubre de 2002)

MISTERIOS GOZOSOS

1º LA ANUNCIACIÓN A LA VIRGEN MARÍA Y LA ENCARNACIÓN DEL HIJO DE DIOS

"En el sexto mes fue enviado el ángel Gabriel de parte de Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David. La virgen se llamaba María.

Y entró donde ella estaba y le dijo:

- Dios te salve, llena de gracia, el Señor es contigo.

Ella se turbó al oír estas palabras, y consideraba qué podría significar este saludo. Y el ángel le dijo:

- No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios: concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande y será llamado Hijo del Altísimo; el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará eternamente sobre la casa de Jacob y su Reino no tendrá fin.

María le dijo al ángel:

- ¿De qué modo se hará esto, pues no conozco varón?

Respondió el ángel y le dijo:

- El Espíritu Santo descenderá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso, el que nacerá Santo será llamado Hijo de Dios. Y ahí tienes a Isabel, tu pariente, que en su ancianidad ha concebido también un hijo, y la que llamaban estéril está ya en el sexto mes, porque para Dios no hay nada imposible.

Dijo entonces María:

- He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra.

Y el ángel se retiró de su presencia." (Lc 1, 26-38)

2º LA VISITACIÓN DE MARÍA SANTÍSIMA A SU PRIMA SANTA ISABEL

"Por aquellos días, María se levantó y marchó deprisa a la montaña, a una ciudad de Judá; y entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Y cuando oyó Isabel el saludo de María, el niño saltó en su seno, e Isabel quedó llena del Espíritu Santo; y exclamado en voz alta dijo:

- Bendita tú entre las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre. ¿De dónde a mí tanto bien, que venga la Madre de mi Señor a visitarme? Pues en cuanto llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de gozo en mi seno; y bienaventurada tú, que has creído, porque se cumplirán las cosas que se te han dicho de parte del Señor.

María exclamó: Proclama mi alma las grandezas del Señor,/ y se alegra mi espíritu en Dios mi salvador:/ porque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava;/ por eso desde ahora me llamarán bienaventurada todas las generaciones./ Porque ha hecho en mí cosas grandes el Todopoderoso,/ cuyo nombre es Santo;/ su misericordia se derrama de generación en generación/ sobre los que le temen./ Manifestó el poder de su brazo,/ dispersó a los soberbios de corazón./ Derribó de su trono a los poderosos/ y ensalzó a los humildes./ Colmó de bienes a los hambrientos/ y a los ricos los despidió vacíos./ Protegió a Israel su siervo,/ recordando su misericordia,/ como había prometido a nuestros padres,/ Abrahán y su descendencia para siempre.

María permaneció con ella unos tres meses, y se volvió a su casa." (Lc 1, 30-56)

3º EL NACIMIENTO DEL HIJO DE DIOS EN BELÉN

"En aquellos días se promulgó un edicto de Cesar Augusto, para que se empadronase todo el mundo. Este primer empadronamiento se hizo cuando Quirino era gobernador de Siria. Todos iban a inscribirse, cada uno a su ciudad. José, como era de la casa y familia de David, subió desde Nazaret, ciudad de Galilea, a la ciudad de David llamada Belén, en Judea, para empadronarse con María, su esposa, que estaba encinta. Y cuando ellos se encontraban allí, le llegó la hora del parto, y dio a luz a su hijo primogénito; lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el aposento.

Había unos pastores por aquellos contornos, que dormían al raso y vigilaban por turno su rebaño durante la noche. De improviso un ángel del Señor se les presentó, y la gloria del Señor los rodeó de luz. Y se llenaron de un gran temor. El ángel les dijo:

- No temáis. Mirad que vengo a anunciaros una gran alegría, que lo será para todo el pueblo: hoy os ha nacido en la ciudad de David, el Salvador, que es el Cristo, el Señor, y esto os servirá de señal; encontraréis a un niño envuelto en pañales y reclinado en un pesebre.

De pronto apareció junto al ángel una muchedumbre de la milicia celestial, que alababa a Dios diciendo: "Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres en los que El se complace".

Cuando los ángeles les dejaron, marchándose hacia el cielo, los pastores se decían unos a otros:

- Vayamos a Belén para ver esto que ha ocurrido y que el Señor nos ha manifestado.

Y fueron presurosos y encontraron a María y a José y al niño reclinado en el pesebre. Al verlo, reconocieron las cosas que les habían sido anunciadas sobre este niño. Y todos los que lo oyeron se maravillaron de cuanto los pastores les habían dicho. María guardaba todas estas cosas ponderándolas en su corazón.

Y los pastores regresaron, glorificando y alabando a Dios por todo lo que habían oído y visto, según les fue dicho." (Lc 2, 1-20)

4º LA PRESENTACIÓN DEL NIÑO JESÚS EN EL TEMPLO Y LA PURIFICACIÓN DE MARÍA SANTÍSIMA

"Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidarlo, le pusieron por nombre Jesús, como le había llamado el ángel antes de que fuera concebido en el seno materno.

Y cumplidos los días de su purificación según la ley de Moisés, lo llevaron a Jerusalén para presentarlo al Señor, como está mandado en la Ley del Señor: Todo varón primogénito será consagrado al Señor, y para presentar como ofrenda un par de tórtolas o dos pichones, según lo mandado en la Ley del Señor.

Había por entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón. Este hombre, justo y temeroso de Dios, esperaba la consolación de Israel, y el Espíritu Santo estaba en él. Había recibido la revelación del Espíritu Santo de que no moriría antes de ver al Cristo del Señor. Así, vino al Templo movido por el Espíritu. Y al entrar los padres con el niño Jesús, para cumplir lo que prescribía la Ley sobre él, lo tomó en sus brazos y bendijo a Dios diciendo:

- Ahora, Señor, puedes dejar a tu siervo/ irse en paz, según tu palabra:/ porque mis ojos han visto tu salvación,/ la que has preparado/ ante la faz de todos los pueblos:/ luz para iluminar a los gentiles/ y gloria de tu pueblo Israel.

Su padre y su madre estaban admirados por las cosas que se decían de él.

Simeón los bendijo y le dijo a María, su madre:

- Mira, éste ha sido puesto para ruina y resurrección de muchos en Israel, y para signo de contradicción -y a tu misma alma la traspasará una espada-, a fin de que se descubran los pensamientos de muchos corazones.

Vivía entonces una profetisa llamada Ana, hija de Famuel, de la tribu de Aser. Era de edad muy avanzada, había vivido con su marido siete años de casada y había permanecido viuda hasta los ochenta y cuatro años, sin apartarse del Templo, sirviendo con ayunos y oraciones noche y día. Y llegando en aquel mismo momento, alababa a Dios y hablaba de él a todos los que esperaban la redención de Jerusalén.

Cuando se cumplieron todas las cosas mandadas en la Ley del Señor, regresaron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño iba creciendo y fortaleciéndose lleno de sabiduría y la gracia de Dios estaba en él." (Lc 2, 21-40)

5º ENCUENTRO DEL NIÑO JESÚS EN EL TEMPLO

"Sus padres iban todos los años a Jerusalén para la fiesta de la Pascua. Y cuando tuvo doce años, subieron a la fiesta, como era costumbre. Pasados aquellos días, al regresar, el niño Jesús se quedó en Jerusalén sin que lo advirtiesen sus padres. Suponiendo que iba en la caravana, hicieron un día de camino buscándolo entre los parientes y conocidos, y al no encontrarlo, volvieron a Jerusalén en su busca. Y al cabo de tres días lo encontraron en el Templo, sentado en medio de los doctores, escuchándoles y preguntándoles. Cuantos le oían quedaban admirados de su sabiduría y de sus respuestas. Al verlo se maravillaron, y le dijo su madre:

- Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Mira que tu padre y yo, angustiados, te buscábamos.

Y él les dijo:

- ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que es necesario que yo esté en las cosas de mi Padre?

Pero ellos no comprendieron lo que les dijo.

Bajó con ellos, vino a Nazaret y les estaba sujeto. Y su madre guardaba todas estas cosas en su corazón.

Jesús crecía en sabiduría, en edad y en gracia delante de Dios y de los hombres." (Lc 2, 41-52)

MISTERIOS LUMINOSOS

1º EL BAUTISMO DE JESÚS EN EL RÍO JORDÁN

"Entonces vino Jesús al Jordán desde Galilea, para ser bautizado por Juan. Pero éste se resistía diciendo:

- Soy yo quien necesita ser bautizado por ti, ¿y vienes tú a mí?

Jesús le respondió:

- Déjame ahora, así es como debemos cumplir nosotros toda justicia.

Entonces Juan se lo permitió. Inmediatamente después de ser bautizado, Jesús salió del agua; y entonces se abrieron los cielos, y vio al Espíritu de Dios que descendía en forma de paloma y venía sobre él. Y una voz desde los cielos dijo:

- Éste es mi Hijo, el amado, en quien me he complacido." (Mt 3, 13-17)

2º EL MILAGRO DE JESÚS EN LA BODA DE CANÁ

"Al tercer día se celebraron unas bodas en Caná de Galilea, y estaba allí la madre de Jesús. También fueron invitados a la boda Jesús y sus discípulos. Y, como faltó vino, la madre de Jesús le dijo:

- No tienen vino

Jesús le responde:

- Mujer, ¿qué nos va a ti y a mi?. Todavía no ha llegado mi hora.

Dijo su madre a los sirvientes:

- Haced lo que él os diga.

Había allí seis tinajas de piedra preparadas para las purificaciones de los judíos, cada una con capacidad de unas dos o tres metretas. Jesús les dijo:

- Llenad de agua las tinajas

Y las llenaron hasta arriba. Entonces les dijo:

- Sacadlas ahora y llevadlas al maestresala.

Así lo hicieron. Cuando el maestresala probó el agua convertida en vino, sin saber de dónde provenía -aunque los sirvientes que sacaron el agua lo sabían- llamó al esposo y le dijo:

- Todos sirven primero el mejor vino, y cuando ya han bebido bien, el peor; tú, al contrario, has reservado el vino bueno hasta ahora.

Así, en Caná de Galilea hizo Jesús el primero de los signos con el que manifestó su gloria, y sus discípulos creyeron en él." (Jn 2, 1-12)

3º EL ANUNCIO DEL REINO DE DIOS Y LA LLAMADA A LA CONVERSIÓN

* "Después de haber sido apresado Juan, llegó Jesús a Galilea predicando el Evangelio de Dios, y diciendo: El tiempo se ha cumplido y está cerca el Reino de Dios; haced penitencia y creed en el Evangelio" (Mc 1, 15)
... ... ... ... ... ...

** "Interrogado por los fariseos sobre cuando llegaría el Reino de Dios, él les respondió:

- El Reino de Dios no viene con espectáculo; ni se podrá decir: "Mirad está aquí", o "está allí"; porque daos cuenta de que el Reino de Dios está ya en medio de vosotros." (Lc 17, 20-21)
... ... ... ... ... ...

*** Había entre los fariseos un hombre que se llamaba Nicodemo, judío influyente. Éste vino a él de noche y le dijo:

- Rabbí, sabemos que has venido de parte de Dios como Maestro, pues nadie puede hacer los signos que tú haces si Dios no está con Él.

Contestó Jesús y le dijo:

- En verdad, en verdad te digo que si uno no nace de lo alto no puede ver el Reino de Dios.

Nicodemo respondió:

- ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Acaso puede entrar otra vez en el seno de su madre y nacer?

Jesús contestó:

- En verdad, en verdad te digo que si uno no nace del agua y del Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios. Lo nacido de la carne, carne es; y lo nacido del Espíritu, espíritu es. No te sorprendas de que te haya dicho que debéis nacer de nuevo. El viento sopla donde quiere y oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así es todo el que ha nacido del Espíritu.

Respondió Nicodemo y le dijo:

- ¿Y eso cómo puede ser?

Contestó Jesús:

- ¿Tú eres maestro en Israel y lo ignoras? En verdad, en verdad te digo que hablamos de lo que sabemos, y damos testimonio de lo que hemos visto, pero no recibís nuestro testimonio. Si os he hablado de cosas terrenas y no creéis, cómo ibais a creer si os hablara de cosas celestiales? Pues nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo, el Hijo del Hombre. Igual que Moisés levantó la serpiente en el desierto, así debe ser levantado el Hijo del Hombre, para que todo el que crea tenga vida eterna en él.

Tanto amó Dios al mundo que le entregó a su Hijo Único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Pues Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. El que cree en él no es juzgado; pero quien no cree ya está juzgado, porque no cree en el nombre del Hijo Unigénito de Dios. Este es el juicio: que vino la luz al mundo y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Pues todo el que obra mal odia la luz y no viene a la luz, para que sus obras no le acusen. Pero el que obra según la verdad viene a la luz, para que sus obras se pongan de manifiesto, porque han sido hechas según Dios." (Jn 3, 1-21)

4º LA TRANSFIGURACIÓN DEL SEÑOR

"Seis días después, Jesús se llevó con él a Pedro, a Santiago y a Juan su hermano, y los condujo a un monte alto, a ellos solos. Y se transfiguró ante ellos de modo que su rostro se puso resplandeciente como el sol, y sus vestidos blancos como la luz. En esto, se les aparecieron Moisés y Elías hablando con él. Pedro, tomando la palabra, le dijo a Jesús:

- Señor, qué bien estamos aquí; si quieres haré aquí tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.

Todavía estaba hablando, cuando una nube de luz los cubrió y una voz desde la nube dijo:

- Éste es mi Hijo, el Amado, en quien me he complacido: escuchadle.

Y los discípulos al oírlo cayeron de bruces llenos de temor. Entonces se acercó Jesús y los tocó y les dijo:

- Levantaos y no tengáis miedo.

Al alzar sus ojos no vieron a nadie; sólo a Jesús. Mientras bajaban del monte, Jesús les ordenó:

- No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del Hombre haya resucitado de entre los muertos.

Sus discípulos le preguntaron:

- ¿Por qué entonces dicen los escribas que Elías debe venir primero?

Él les respondió:

- Elías ciertamente vendrá y restablecerá todas las cosas. Pero yo os digo que Elías ya ha venido y no lo han reconocido, sino que han hecho con él lo que han querido. Así también el Hijo del Hombre va a padecer a manos de ellos.

Entonces comprendieron los discípulos que les hablaba de Juan el Bautista." (Mt 17, 1-14)

5º LA INSTITUCIÓN DE LA EUCARISTÍA

"El primer día de los Ázimos se acercaron los discípulos a Jesús y le dijeron:

- ¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?

Jesús respondió:

- Id a la ciudad, a casa de tal persona, y comunicadle: El Maestro dice: "Mi tiempo está cerca; voy a celebrar en ti casa la Pascua con mis discípulos".

Los discípulos lo hicieron tal y como les había mandado Jesús, y le prepararon la Pascua.

Al anochecer se recostó a la mesa con los doce. Y cuando estaban cenando, dijo:

- En verdad os digo que uno de vosotros me va a entregar.

Y, muy entristecidos, comenzaron a decirle:

- ¿Acaso soy yo, Señor?

Pero él respondió:

El que moja la mano conmigo en el plazo, ése me va a entregar. Ciertamente el Hijo del Hombre se va, según está escrito sobre él; pero ¡ay de aquel hombre por quien es entregado el Hijo del Hombre! Más le valdría a ese hombre no haber nacido.

Tomando la palabra Judas, el que iba a entregarlo, dijo:

- ¿Acaso soy yo, Rabbí?

Tú lo has dicho -le respondió.

Mientras cenaban, Jesús tomó pan, y después de pronunciar la bendición, lo partió, se lo dio a sus discípulos y dijo:

- Tomad y comed esto es mi cuerpo.

Y tomando el cáliz y habiendo dado gracias, se lo dio diciendo:

- Bebed todos de él; porque ésta es mi sangre de la nueva alianza, que es derramada por muchos para remisión de los pecados. Os aseguro que desde ahora no beberé de ese fruto de la vid hasta aquel día en que lo beba con vosotros de nuevo, en el Reino de mi Padre." (Mt 26, 17-29)

MISTERIOS DOLOROSOS

1º LA ORACIÓN DE JESÚS EN EL HUERTO DE LOS OLIVOS

"Entonces llega Jesús con ellos a un lugar llamado Getsemaní, y les dice a los discípulos:

- Sentaos aquí mientras me voy allí a orar.

Y se llevó a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, y comenzó a entristecerse y a sentir angustia. Entonces les dice:

- Mi alma está triste hasta la muerte. Quedaos aquí y velad conmigo.

Y adelantándose un poco, se postró rostro en tierra mientras oraba diciendo:

- Padre mío, si es posible, aleja de mí este cáliz, pero que no sea tal como yo quiero, sino como quieres tú.

Vuelve junto a sus discípulos y los encuentra dormidos; entonces le dice a Pedro:

- ¿Ni siquiera habéis sido capaces de velar una hora conmigo? Velad y orad para no caer en tentación; el espíritu está pronto, pero la carne es débil.

De nuevo se apartó, por segunda vez, y oró diciendo:

- Padre mío, si no es posible que esto pase sin que yo lo beba, hágase tu voluntad.

Al volver los encontró dormidos, pues sus ojos estaban cargados de sueño. Y, dejándolos, se apartó una vez más, y oró por tercera vez repitiendo las mismas palabras. Finalmente, va junto a sus discípulos y les dice:

- Ya podéis dormir y descansar... Mirad, ha llegado la hora y el Hijo del Hombre va a ser entregado en manos de los pecadores. Levantaos, vamos; ya llega el que me va a entregar.

Todavía estaba hablando, cuando llegó Judas, uno de los doce, acompañado de un gran tropel de gente con espadas y palos, enviados por los príncipes de los sacerdotes y por los ancianos del pueblo. El que le entregó les había dado esta señal: . Y enseguida se acercó a Jesús y le dijo:

- Salve, Rabí - y le besó.

Pero Jesús le dijo:

- Amigo, ¡haz lo que has venido a hacer!

Entonces, se acercaron, echaron mano a Jesús y lo apresaron.

De pronto, uno de los que estaban con Jesús se llevó la mano a la espada, la desenvainó e hirió al criado del sumo sacerdote, cortándole la oreja. Entonces le dijo Jesús:

- Mete tu espada a su sitio, porque todos los que recurren a la espada, a espada perecerán. ¿O piensas que no puedo acudir a mi Padre y al instante pondría a mi disposición más de doce legiones de ángeles? Entonces, ¿cómo se van a cumplir las Escrituras, según las cuales tiene que suceder así?

En aquel momento le dijo Jesús a la gente:

- ¿Como contra un ladrón habéis salido con espadas y palos a prenderme? Todos los días me sentaba a enseñar en el Templo, y no me prendisteis.

Todo esto sucedió para que se cumplieran las Escrituras de los Profetas.

Entonces todos los discípulos lo abandonaron y huyeron." (Mt 26, 36-56)

2º LA FLAGELACIÓN DEL SEÑOR

"De Caifás condujeron a Jesús al pretorio. Era muy temprano. Ellos no entraron en el pretorio para no contaminarse y así poder comer la Pascua. Entonces Pilato salió fuera, donde estaban ellos, y dijo:

- ¿Qué acusación traéis contra este hombre?

- Si éste no fuera malhechor no te lo habríamos entregado -le respondieron.

Les dijo Pilato:

- Tomadle vosotros y juzgadle según vuestra ley.

Los judíos le respondieron:

- A nosotros no nos está permitido dar muerte a nadie -así se cumplía la palabra que Jesús había dicho al señalar de qué muerte iba a morir.

Pilato entró de nuevo en el pretorio, llamó a Jesús y le dijo:

- ¿Eres tú el Rey de los judíos?

Jesús contestó:

- ¿Dices esto por ti mismo, o te lo han dicho otros de mí?

- ¿Acaso soy yo judío? -respondió Pilato-. Tu gente y los príncipes de los sacerdotes te han entregado a mí: ¿qué has hecho?

Jesús respondió:

- Mi reino no es de este mundo, si mi reino fuera de este mundo, mis servidores lucharían para que no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí.

Pilato le dijo:

- ¿O sea, que tú eres Rey?

Jesús contestó:

- Tú lo dices: yo soy Rey. Para esto he nacido y para esto he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad; todo el que es de la verdad escucha mi voz.

Pilato le dijo:

- ¿Qué es la verdad?

Y después decir esto, se dirigió otra vez a los judíos y les dijo:

- Yo no encuentro en él ninguna culpa. Vosotros tenéis la costumbre de que os suelte a uno por la Pascua, ¿queréis que os suelte al Rey de los judíos?

Entonces volvieron a gritar:

- ¡A ése no, a Barrabás! -Barrabás era un ladrón.

Entonces Pilato tomó a Jesús y mandó que lo azotaran. Y los soldados le pusieron en la cabeza una corona de espinas que habían trenzado y lo vistieron con un manto de púrpura. Y se acercaban a él y le decían:

- Salve, Rey de los judíos.

Y le daban bofetadas.

Pilato salió otra vez fuera y les dijo:

- Mirad, os lo voy a sacar para que sepáis que no encuentro en él culpa alguna.

Entonces Jesús salió fuera llevando la corona de espinas y el manto de púrpura. Y Pilato les dijo:

- Aquí tenéis al hombre.

Cuando le vieron los príncipes de los sacerdotes y los servidores, gritaron:

- ¡Crucifícalo, crucifícalo!

Pilato les respondió:

- Tomadlo vosotros y crucificadlo porque yo no encuentro culpa en él.

Los judíos contestaron:

- Nosotros tenemos una Ley. y según la Ley debe morir porque se ha hecho Hijo de Dios.

Cuando oyó Pilato estas palabras tuvo más miedo. Y volvió a entrar en el pretorio y le dijo a Jesús:

- ¿De dónde eres tú?

Pero Jesús no le dio respuesta alguna. Pilato le dijo:

- ¿A mí no me hablas? ¿No sabes que tengo potestad para crucificarte?

Jesús respondió:

- No tendrías potestad alguna sobre mí, si no se te hubiera dado de lo alto. Por eso el que me ha entregado a ti tiene mayor pecado.

Desde entonces, Pilato buscaba cómo soltarlo. Pero los judíos gritaban diciendo:

- ¡Si sueltas a ése no eres amigo del César! ¡Todo el que se hace rey va contra el César!

Pilato, al escuchar estas palabras, condujo fuera a Jesús y se sentó en el tribunal, en el lugar llamado Litóstrotos, en hebreo Gabbatá. Era la Parasceve, más o menos la hora sexta, y les dijo a los judíos:

- Aquí esta vuestro Rey

Pero ellos gritaron:

- ¡Fuera, fuera, crucifícalo!

Pilato les dijo:

- ¿A vuestro Rey voy a crucificar?

- No tenemos más rey que el César -respondieron los príncipes de los sacerdotes.

Entonces se lo entregó para que lo crucificaran. Y se llevaron a Jesús." (Jn 18, 28-40 y 19 1-16)

3º LA CORONACIÓN DE ESPINAS

"Al llegar el amanecer todos los príncipes de los sacerdotes y los ancianos del pueblo se pusieron de acuerdo contra Jesús para darle muerte. Y atándolo, lo llevaron y lo entregaron al procurador Pilato.

Entonces Judas, el que le entregó, al ver que había sido condenado, movido por el remordimiento, devolvió las treinta monedas de plata a los príncipes de los sacerdotes y ancianos.

- He pecado entregando sangre inocente - dijo.

- ¿A nosotros qué nos importa? Tú verás -dijeron ellos.

Y después de arrojar las monedas de plata en el Templo, fue y se ahorcó. Los príncipes de los sacerdotes recogieron las monedas de plata y dijeron:

- No es lícito echarlas al tesoro del Templo, porque son precio de sangre.

Y, después de ponerse de acuerdo, compraron con ellas el Campo del Afarero para sepultura de peregrinos; por lo cual ese campo se ha llamado, hasta el día de hoy, . Así se cumplió lo dicho por medio del profeta Jeremías: "Y tomaron las treinta monedas de plata, precio en que fue valorado aquel a quien tasaron los hijos de Israel; y las dieron para el campo del alfarero, tal como me lo ordenó el Señor".

Hicieron comparecer a Jesús ante el procurador. El procurador le interrogó:

- ¿Eres tú el Rey de los Judíos?

- Tú lo dices - contestó Jesús.

Y aunque le acusaban los príncipes de los sacerdotes y los ancianos, no respondió nada. Entonces le dijo Pilato:

- ¿No oyes cuántas cosas alegan contra ti?

Y no le respondió a pregunta alguna, de tal manera que el procurador quedó muy admirado.

En el día de la fiesta, el procurador tenía costumbre de conceder a la gente la libertad de uno de los presos, el que quisieran. Había por aquel entonces un preso famoso que se llamaba Barrabás. Así que cuando ellos se reunieron, les dijo Pilato:

- ¿A quién queréis que os suelte: a Barrabás o a Jesús, el llamado Cristo? -pues sabía que le habían entregado por envidia.

Mientras estaba sentado en el tribunal, su mujer mandó decirle:

- No te mezcles en el asunto de ese justo; porque hoy en sueños he sufrido mucho por su causa.

Pero los príncipes de los sacerdotes y los ancianos persuadieron a la multitud para que pidiese a Barrabás e hiciese morir a Jesús. El procurador les preguntó:

- ¿A quién de los dos queréis que os suelte?

- A Barrabás -respondieron ellos.

Pilato les dijo:

- ¿Y entonces que voy a hacer con Jesús, el llamado Cristo?

Todos contestaron;

- ¡Que lo crucifiquen!

Les preguntó:

- ¿Y qué mal ha hecho?

Pero ellos gritaban más fuerte:

- ¡Que lo crucifiquen!

Al ver Pilato que no adelantaba nada, sino que el tumulto iba a más, tomó agua y se lavó las manos ante el pueblo diciendo:

- Soy inocente de esta sangre; vosotros veréis.

Y todo el pueblo gritó:

- ¡Su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos!

Así que les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de haberlo hecho azotar, se lo entregó para que fuera crucificado.

Entonces los soldados del procurador condujeron a Jesús al pretorio y reunieron en torno a él a toda la cohorte. Le desnudaron, le cubrieron con una túnica roja, y le pusieron en la cabeza una corona de espinas que habían trenzado y en la mano derecha una caña. Se arrodillaban ante él y se burlaban diciendo:

- Salve, Rey de los Judíos.

Le escupían, y le quitaban la caña y le golpeaban en la cabeza. Después de reírse de él, le despojaron de la túnica, le colocaron sus vestidos y lo llevaron a crucificar". (Mt 27, 1-31)

4º JESÚS CARGA CON LA CRUZ

"Cuando le llevaban echaron mano de un tal Simón de Cirene, que venía del campo, y le obligaron a llevar la cruz, detrás de Jesús.

Le seguía una gran multitud del pueblo y de mujeres, que lloraban y se lamentaban por él. Jesús, volviéndose a ellas, les dijo:

- Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, llorad más bien por vosotras mismas y por vuestros hijos, porque mirad que vienen días en que se dirá: “Dichosas las estériles y los vientres que no engendraron y los pechos que no amamantaron”.

Entonces comenzarán a decir a los montes: "Caed sobre nosotras"; y a los collados: "Sepultadnos"; porque si en el leño verde hacen esto, ¿qué se hará en el seco?

Llevaban también con él a dos malhechores para matarlos. Cuando llegaron al lugar llamado “Calavera”, le crucificaron allí a él y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda. Y Jesús decía:

- Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.

Y se repartieron sus ropas echando suertes. El pueblo estaba mirando, y los jefes se burlaban de él y decían:

- Ha salvado a otros, que se salve a sí mismo, si él es el Cristo de Dios, el elegido.

Los soldados se burlaban también de él; se acercaban y ofreciéndole vinagre decían:

- Si tú eres el Rey de los judíos, sálvate a ti mismo.

Encima de él había una inscripción: “Éste es el Rey de los judíos”

Uno de los malhechores crucificados le injuriaba diciendo:

- ¿No eres tú el Cristo? Sálvate a ti mismo y a nosotros

Pero el otro le reprendía:

- ¿Ni siquiera tú, que estás en el mismo suplicio, temes a Dios? Nosotros estamos aquí justamente, porque recibimos lo merecido por lo que hemos hecho; pero éste no ha hecho ningún mal.

Y decía:

- Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu Reino

Y le respondió:

- En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el Paraíso.

Era alrededor de la hora sexta. Y toda la tierra se cubrió de tinieblas hasta la hora nona. Y Jesús, clamando con una gran voz, dijo:

- Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.

Y diciendo esto expiró.

El centurión, al ver lo que había sucedido, glorificó a Dios diciendo:

- Verdaderamente, este hombre era justo

Y toda la multitud que se había reunido ante este espectáculo, al contemplar lo ocurrido, regresaba golpeándose el pecho.

Todos los conocidos de Jesús y las mujeres que le habían seguido desde Galilea estaban observando de lejos estas cosas." (Lc 23, 26-49)

5º JESÚS MUERE EN LA CRUZ

"Y cargando con la cruz, salió hacia el lugar que se llama la Calavera, en hebreo Gólgota. Allí le crucificaron con otros dos, uno a cada lado y Jesús en medio. Pilato mandó escribir el título y lo hizo poner sobre la cruz. Estaba escrito: . Muchos de los judíos leyeron este título, pues el lugar donde Jesús fue crucificado se hallaba cerca de la ciudad. Y estaba escrito en hebreo, en latín y en griego. Los príncipes de los sacerdotes de los judíos decían a Pilato:

- No escribas: “El Rey de los judíos”, sino que él dijo: “Yo soy el Rey de los judíos”

- Lo escrito, escrito está -contestó Pilato

Los soldados, después de crucificar a Jesús, recogieron sus ropas e hicieron cuatro partes, una para cada soldado, y además la túnica. La túnica no tenía costuras, estaba toda ella tejida de arriba abajo. Se dijeron entonces entre sí:

- No la rompamos. Mejor, la echamos a suertes para ver a quien le toca -para que se cumpliera la Escritura cuando dice:

"Se repartieron mis ropas y echaron a suertes mi túnica"

Y los soldados así lo hicieron.

Estaban junto a la cruz de Jesús su madre y la hermana de su madre, María de Cleofás, y María Magdalena. Jesús, viendo a su madre y al discípulo a quien amaba, que estaba allí, le dijo a su madre:

- Mujer, aquí tienes a tu hijo

Después le dice al discípulo:

- Aquí tienes a tu madre.

Y desde aquel momento el discípulo la recibió en su casa.

Después de esto, como Jesús sabía que todo estaba ya consumado, para que se cumpliera la Escritura, dijo:

- Tengo sed.

Había por allí un vaso lleno de vinagre. Sujetaron una esponja empapada en el vinagre a una caña de hisopo y se la acercaron a la boca. Jesús, cuando probó el vinagre, dijo:

- Todo está consumado.

E inclinando la cabeza, entregó el espíritu.

Como era la Parasceve, para que no se quedaran los cuerpos en la cruz el sábado, porque aquel sábado era un día grande, los judíos rogaron a Pilato que les rompieran las piernas y los retirasen. Vinieron los soldados y rompieron las piernas al primero y al otro que había sido crucificado con él. Pero cuando llegaron a Jesús, al verle ya muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados le abrió el costado con la lanza. Y al instante brotó sangre y agua. El que lo vio da testimonio, y su testimonio es verdadero; y él sabe que dice la verdad para que también vosotros creáis. Esto ocurrió para que se cumpliera la Escritura: “No le quebrarán ni un hueso”. Y también, otro pasaje de Escritura dice: “Mirarán al que traspasaron”. (Jn 19, 17-37)

MISTERIOS GLORIOSOS

1º LA RESURRECCIÓN DEL SEÑOR

"El día siguiente al sábado, muy temprano, cuando todavía estaba oscuro, fue María Magdalena al sepulcro y vio quitada la piedra del sepulcro. Entonces echó a correr, llegó hasta donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, el que Jesús amaba, y les dijo:

- Se han llevado al Señor del sepulcro y no sabemos dónde lo han puesto.

Salió Pedro con el otro discípulo y fueron al sepulcro.

Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corrió más aprisa que Pedro y llegó antes al sepulcro. Se inclinó y vio allí los lienzos plegados, pero no entró. Llegó tras él Simón Pedro, entró en el sepulcro y vio los lienzos plegados, y el sudario que había sido puesto en su cabeza, no plegado junto con los lienzos, sino aparte, todavía enrollado, en un sitio. Entonces entró también el otro discípulo que había llegado antes al sepulcro, vio y creyó. No entendían aún la Escritura según la cual era preciso que resucitara de entre los muertos. Y los discípulos se marcharon de nuevo a casa.

María estaba fuera, llorando junto al sepulcro. Mientras lloraba se inclinó hacia el sepulcro, y vio a dos ángeles de blanco, sentado uno a la cabecera y otro a los pies, donde había sido colocado el cuerpo de Jesús. Ellos dijeron:

- Mujer, ¿por qué lloras?

- Se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto -les respondió.

Dicho esto se volvió hacia atrás y vio a Jesús de pie, pero no sabía que era Jesús. Le dijo Jesús:

- Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?

Ella, pensando que era el hortelano, le dijo:

- Señor, si te lo has llevado tú, dime dónde lo has puesto y yo lo recogeré.

Jesús le dijo:

- María

Ella, volviéndose, exclamó en hebreo:

- “Rabbuni” -que quiere decir “Maestro”

Jesús le dijo:

- Suéltame, que aún no he subido a mi Padre, pero vete donde están mis hermanos y diles: “Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios”.

Fue María Magdalena y anunció a los discípulos:

- ¡He visto al Señor!, y me ha dicho estas cosas.

Al atardecer de aquel día, el siguiente al sábado, con las puertas del lugar donde se habían reunido los discípulos cerradas por miedo a los judíos, vino Jesús, se presentó en medio de ellos y les dijo:

- La paz esté con vosotros.

Y dicho esto les mostró las manos y el costado.

Al ver al Señor, los discípulos se alegraron. Les repitió:

- La paz esté con vosotros. Como el Padre me envió, así os envío a vosotros.

Dicho esto sopló sobre ellos y les dijo:

- Recibid al Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les son perdonados; a quienes se los retengáis, les son retenidos.

Tomás, uno de los doce, llamado Dídimo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Los otros discípulos le dijeron:

- ¡Hemos visto al Señor!

Pero él les respondió:

- Si no le veo en las manos la marca de los clavos, y no meto mi dedo en esa marca de los clavos y meto mi mano en el costado, no creeré.

A los ocho días, estaban otra vez dentro sus discípulos y Tomás con ellos. Aunque estaban las puertas cerradas, vino Jesús, se presentó en medio y dijo:

- La paz esté con vosotros.

Después le dijo a Tomás:

- Trae aquí tu dedo y mira mis manos, y trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo sino creyente.

Respondió Tomás y le dijo:

- ¡Señor mío y Dios mío!

Jesús le contestó:

- Porque me has visto has creído; bienaventurados los que sin haber visto hayan creído." (Jn 20, 1-29)

2º LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR

"Los sacó hasta cerca de Betania y levantando sus manos los bendijo. Y mientras los bendecía, se alejó de ellos y comenzó a elevarse al cielo. Y ellos le adoraron y regresaron a jerusalén con gran alegría. Y estaban continuamente en el Templo bendiciendo a Dios." (Lc 24, 50-53)
... ... ... ... ...

"Los que estaban reunidos allí le hicieron esta pregunta:

- Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar el Reino de Israel?

Él les contestó:

- No es cosa vuestra conocer los tiempos y momentos que el Padre ha fijado con su poder, sino que recibiréis la fuerza del Espíritu Santo, que descenderá sobre vosotros, y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría, y hasta los confines de la tierra.

Y después de decir esto, mientras ellos lo observaban, se elevó, y una nube lo ocultó a sus ojos. Estaban mirando atentamente al cielo mientras él se iba, cuando se presentaron ante ellos dos hombres con vestiduras blancas que dijeron:

- Hombres de Galilea, ¿qué hacéis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que de entre vosotros ha sido elevado al cielo, vendrá de igual manera a como le habéis visto subir al cielo." (Act 1, 6-11)

3º LA VENIDA DEL ESPÍRITU SANTO

"Al cumplirse el día de Pentecostés, estaban todos juntos en un mismo lugar. Y de repente sobrevino del cielo un ruido, como de un viento que irrumpe impetuosamente, y llenó toda la casa en la que se hallaban. Entonces se les aparecieron unas lenguas como de fuego que se dividían y se posaban sobra cada uno de ellos. Quedaron todo ellos llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les hacía expresarse.

Habitaban en Jerusalén judíos, hombres piadosos venidos de todas las naciones que hay bajo el cielo. Al producirse aquel ruido se reunió una multitud y quedó perpleja, porque cada uno les oía hablar en su propia lengua. Estaban asombrados y se admiraban diciendo:

- ¿Es que no son galileos todos éstos que están hablando? ¿Cómo es, pues, que nosotros les oímos cada uno en nuestra propia lengua materna?

Partos, medos, elamitas, habitantes de Mesopotamia, de Judea y Capadocia, del Ponto y Asia, de Frigia y Panfilia, de Egipto y la parte de Libia próxima a Cirene, forasteros romanos, así como judíos y prosélitos, cretenses y árabes, les oímos hablar en nuestras propias lenguas las grandezas de Dios.

Estaban todos asombrados y perplejos, diciéndose unos a otros:

- ¿Qué puede ser esto?

Otros en cambio, decían burlándose:

- Están bebidos." (Act 2, 1-13)

4º LA ASUNCIÓN A LOS CIELOS DE LA VIRGEN MARÍA

- Así proclamó el Papa Pío XII, el día 1 de noviembre de 1950, el dogma de la Asunción de la Virgen María:

"Por eso, la augusta Madre de Dios, misteriosamente unida a Jesucristo desde toda la eternidad, por un solo y mismo decreto de predestinación, inmaculada en su concepción, virgen integérrima en su divina maternidad, generosamente asociada al Redentor divino, que alcanzó pleno triunfo sobre el pecado y sus consecuencias, consiguió al fin, como corona suprema de sus privilegios, ser conservada inmune de la corrupción del sepulcro y, del mismo modo que antes su Hijo, vencida la muerte, ser elevada en cuerpo y alma a la suprema gloria del cielo, donde brillaría como reina a la derecha de su propio Hijo Rey inmortal de los siglos" (Const. Ap. "Munificentissimus Deus": AAS 42 -1950- 768/769)
... ... ... ...

- "Existimos porque él nos ama, porque él nos ha pensado y nos ha llamado a la vida. Existimos en los pensamientos y en el amor de Dios. Existimos en toda nuestra realidad, no sólo en nuestra “sombra”. Nuestra serenidad, nuestra esperanza, nuestra paz, se fundan precisamente en esto: en Dios, en su pensamiento y en su amor; no sobrevive sólo una “sombra” de nosotros mismos, sino que en él, en su amor creador, somos conservados e introducidos con toda nuestra vida, con todo nuestro ser, en la eternidad.

Es su amor lo que vence a la muerte y nos da la eternidad, y es este amor lo que llamamos “cielo”: Dios es tan grande que tiene sitio también para nosotros. Y el hombre-Jesús, que es al mismo tiempo Dios, es para nosotros la garantía de que ser-hombre y ser-Dios pueden existir y vivir eternamente uno en el otro. Esto quiere decir que de cada uno de nosotros no seguirá existiendo sólo una parte que, por así decirlo, nos es arrancada, mientras las demás se corrompen; quiere decir, más bien, que Dios conoce y ama a todo el hombre, lo que somos. Y Dios acoge en su eternidad lo que en nuestra vida, hecha de sufrimiento y amor, de esperanza, de alegría y de tristeza, crece y se va transformando. Todo el hombre, toda su vida, es tomada por Dios y, purificada en él, recibe la eternidad. Queridos amigos, yo creo que esta es una verdad que nos debe llenar de profunda alegría. El cristianismo no anuncia sólo una cierta salvación del alma en un impreciso más allá, en el que todo lo que en este mundo nos fue precioso y querido sería borrado, sino que promete la vida eterna, : nada de lo que para nosotros es valioso y querido se corromperá, sino que encontrará plenitud en Dios..." (Homilía del Papa Benedicto XVI, el día 15 de agosto de 2010, en la parroquia pontificia de Santo Tomás de Villanueva, en Castelgandolfo)

5º LA CORONACIÓN DE MARÍA SANTÍSIMA COMO REINA DEL CIELO Y DE LA TIERRA

- "Una gran señal apareció en el cielo: una mujer vestida de sol, la luna a sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas." (Ap. 12,1)
... ... ... ...

- "... Los ángeles la servían, los hombres le tributaban su veneración. Gabriel y los ángeles la asistían con sus servicios; también los apóstoles cuidaban de ella, especialmente san Juan, gozoso de que el Señor, en la cruz, le hubiese encomendado su Madre virgen, a él, también virgen. Aquéllos se alegraban de contemplar a su Reina, éstos a su Señora, y unos y otros se esforzaban por complacerla con sentimientos de piedad y devoción...

... Plena a rebosar de tan grandes bienes, la Esposa, Madre del Esposo único, suave y agradable, llena de delicias, como una fuente de los jardines espirituales, como un pozo de agua viva y vivificante, que mana con fuerza del Líbano divino, desde el monte Sión hasta las naciones extranjeras, hacía derivar ríos de paz y torrentes de gracia celestial. Por esto, cuando la Virgen de las vírgenes fue llevada al cielo por el que era su Dios y su Hijo, el Rey de reyes, en medio de la alegría y exultación de los ángeles y arcángeles y de la aclamación de todos los bienaventurados, entonces se cumplió la profecía del Salmista, que decía al Señor: De pie a tu derecha está la reina, enjoyada de oro de Ofir" (San Amadeo de Lausana; Homilía 7. Texto tomado del Oficio de Lectura del día 22 de agosto, fiesta de Santa María Virgen, Reina)
... ... ... ...

- "Dios te salve, Reina y Madre de misericordia;
vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve.
A Ti llamamos, los desterrados hijos de Eva.
A Ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.
Ea pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos.
Y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre.
¡Oh, clementísima, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María!

Ruega por nosotros, santa Madre de Dios.

Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo" (oración)

EL REZO DEL SANTO ROSARIO

"88. Al recordar la relación inseparable entre la Palabra de Dios y María de Nazaret, junto con los Padres sinodales, invito a promover entre los fieles, sobre todo en la vida familiar, las plegarias marianas, como una ayuda para meditar los santos misterios narrados por la Escritura. Un medio de gran utilidad, por ejemplo, es el rezo personal y comunitario del “santo Rosario”, que recorre junto a María los misterios de la vida de Cristo, y que el papa Juan Pablo II ha querido enriquecer con los misterios de la luz. Es conveniente que se acompañe el anuncio de cada misterio con breves pasajes de la Biblia relacionados con el misterio enunciado, para favorecer así la memorización de lagunas expresiones significativas de la escritura relacionadas con los misterios de la vida de Cristo..." (Exhortación Apostólica "Verbum Domini", del Santo Padre Benedicto XVI, 30 de septiembre de 2010)

(textos seleccionados e imprimidos en cuadernillo en 2011 para su distribución gratuita con el título: “Con aroma de rosas)

sábado, 24 de febrero de 2018

TEXTOS APOSTÓLICOS

EPÍSTOLA A LOS ROMANOS

1. LLAMADOS A SER SANTOS. En el saludo inicial de la carta se lee: "A todos los que estáis en Roma...

- ... amados de Dios, llamados a ser santos... (dilectis Dei, vocatis sanctis) (Rom 1,7)

2. ESPERANDO CONTRA TODA ESPERANZA. Se refiere san Pablo a Abrahán:

-... esperando contra toda esperanza (contra spem in spe credidit (Rom 4,18)

3. EL AMOR DERRAMADO. Una esperanza que no defrauda, porque

- el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo que se nos ha dado (caritas Dei diffusa est in cordibus nostris per Spiritum Sanctum, qui datus est nobis) (Rom 5,5)

4. SOBREABUNDANCIA DE LA GRACIA. Tratando del pecado original dice San Pablo: Porque si por la caída de uno solo murieron todos, cuanto más la gracia de Dios y el don que se da en la gracia de un solo hombre, Jesucristo, sobreabundó para todos. Y dice, después:

- Pero una vez que se multiplicó el pecado, sobreabundó la gracia (ubi autem abundavit peccatum, superabundavit gratia) (Rom 5,20)

5. VIVIREMOS CON ÉL. Tratando del Bautismo, dice san Pablo:

- Y si hemos muerto con cristo, creemos que también viviremos con él... (Si autem mortui sumus cum Christo, credimus quia simul etiam vivemus cum eo) (Rom 6,8)

... porque sabemos que Cristo, resucitado de entre los muertos, ya no muere más: la muerte ya no tiene dominio sobre él. Porque lo que murió, murió de una vez y para siempre al pecado; pero lo que vive, vive para Dios. De la misma manera, también vosotros debéis considerados muertos para el pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús.

6. EL SALARIO DEL PECADO. "Ahora, en cambio, liberados del pecado y hechos siervos de Dios, dais vuestro fruto para la santidad; y tenéis como fin la vida eterna. Pues

- el salario del pecado es la muerte, en cambio el don de Dios es la vida eterna en Cristo" (Stipendia enim peccati mors, donum autem Dei vita aeterna in Christo Iesu Domino nostro)(Rom 6,23)

7. LA LEY DEL PECADO. Al querer yo hacer el bien encuentro esta ley: que el mal está en mí; pues me complazco en la ley de Dios según el hombre interior, pero veo otra ley en mis miembros que lucha contra la ley de mi espíritu y me esclaviza bajo la ley del pecado que está en mis miembros

- ¡Infeliz de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte? (Infelix ego homo! Quis me liberabit de copore mortis huius?) (Rom 7,24)

8. HIJOS DE DIOS. Los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son los hijos de Dios. Porque no recibisteis un espíritu de esclavitud para estar de nuevo bajo el temor, sino que recibisteis un Espíritu de hijos de adopción, en el que clamamos: ...

- Y si somos hijos, también herederos: herederos de Dios, coherederos de Cristo... (Si autem filii, et heredes; heredes quidem Dei, coheredes autem Christi) (Rom 8,17)

9. LA ESPERANZA. Nosotros que poseemos ya los primeros frutos del Espíritu, también gemimos en nuestro interior aguardando la adopción de hijos, la redención de nuestro cuerpo.

- Porque hemos sido salvados por la esperanza (Spe enim salvi facti sumus) (Rom 8,24)

10. EL ESPÍRITU. También el Espíritu acude en ayuda de nuestra flaqueza: porque no sabemos pedir como conviene; pero

- el mismo Espíritu intercede por nosotros con gemidos inefables (ipse Spiritus interpellat gemitibus inenarrabilibus) (Rom 8,26)

Pero el que sondea los corazones sabe cual es el deseo del Espíritu, porque intercede según Dios en favor de los santos.

11. OMNIA IN BONUM. Porque sabemos que

- todas las cosas cooperan para el bien de los que aman a Dios (diligentibus Deum omnia cooperantur in bonum) (Rom 8,28)

12. DIOS ESTÁ CON NOSOTROS. Pregunta Pablo: "¿Qué diremos de esto?

- Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros?" (Si Deus pro nobis, quis contra nos?) (Rom 8,31)

Y contesta: "El que no perdonó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará con él todas las cosas? ¿Quién presentará acusación contra los elegidos de Dios? ¿Dios, el que justifica? ¿Quién condenará? ¿Cristo Jesús, el que murió, más aún, el que fue resucitado, el que además está a la derecha de Dios, el que está intercediendo por nosotros?"

13. NADA NOS SEPARARÁ DEL AMOR DE DIOS. Y vuelve a preguntar: "¿Quién nos apartará del amor de Cristo? ¿La tribulación, o la angustia, o la persecución, o el hambre, o la desnudez, o el peligro, o la espada?... Pero en todas estas cosas vencemos con creces gracias a aquel que nos amó. Porque estoy convencido de que

- ni la muerte, ni la vida, ni los ángeles, ni los principados, ni las cosas presentes, ni las futuras, ni las potestades, ni la altura, ni la profundidad, ni cualquier otra criatura podrá separarnos del amor de Dios (neque mors neque vita neque angeli neque principatus neque instantia neque futura neque virtutes neque altitudo neque profundum neque alia quaelibet creatura poterit nos separare a caritate Dei (Rom 8,38 y 39) que está en Cristo Jesús, Señor nuestro".

14. TODO ES DE DIOS. Un himno de alabanza:

- "Pues, ¿quien conoció los designios del Señor?,/ o ¿quien llegó a ser su consejero?,/ o ¿quién Le dio primero algo, / para poder recibir a cambio una recompensa?" (Quis, enim cognovit sensum Domini? / Aut quis consiliarius eius fuit? / Aut quis prior dedit illi, / et retribuetur ei?)
(Rom 11,34 y 35)

Y acaba: "Porque de Él, por Él y para Él son todas las cosas. A él la gloria por los siglos. Amén"

15. CÓMO PROCEDER. "No os estiméis en más de lo que conviene, sino que debéis teneros una sobria estima...

- el que da, que dé con sencillez, el que presida que lo haga con esmero; el que ejercita la misericordia, que lo haga con alegría" (qui tribuit, in simplicitate; qui praeest, in sollicitudine; qui miseretur, in hilaritate (Rom 12,8)

16. CÓMO CONVIVIR. "Honrando cada uno a los otros más que a sí mismo;

- diligentes en el deber, fervorosos en el espíritu, servidores del Señor, alegres en la esperanza, pacientes en la tribulación; constantes en la oración..." (sollicitudine non pigri, spiritu ferventes, Domino servientes, spe gaudentes, in tribulatione patientes, orationi instantes...) (Rom 12,11 y 12)

17. VENCER EL MAL. "No te dejes vencer por el mal; al contrario

- vence el mal con el bien" (vince in bono malum) (Rom 12,21)

PRIMERA EPÍSTOLA A LOS CORINTIOS

1. EL MENSAJE DE LA CRUZ. "Porque el mensaje de la Cruz

- es necedad para los que se pierden, pero para los que se salvan, para nosotros, es fuerza de Dios" (Verbum enim crucis pereuntibus quidem stultitia est, his autem, qui salvi fiunt, id est nobis, virtus Dei est) (1 Co 1,18)

2. COLABORADORES DE DIOS. así acaba el pasaje: "Cada uno recibirá su propia recompensa según su trabajo. Porque nosotros somos colaboradores de Dios; vosotros sois campo de Dios, edificación de Dios...". Antes se dice: "De tal modo que ni el que planta es nada, ni el que riega, sino el que da el crecimiento, Dios...". Lo que enlaza con la frase anterior:

- pero es Dios quien da el crecimiento (sed Deus incrementum dedit) (1 Co 3,7)

3. TEMPLO DE DIOS. "El templo de Dios, que sois vosotros, es santo". Así acaba el pasaje que empieza con la pregunta:

- "¿no sabéis que sois templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en vosotros?" (Nescitis quia templum Dei estis et Spiritus Dei habitat in vobis?) (1 Co 3,16)

4. MUNDO DE DIOS. Nadie se engañe: si alguno de vosotros se tiene por sabio según el mundo, que se haga necio para llegar a ser sabio. Pues la sabiduría de este mundo es necedad delante de Dios... Por tanto, que nadie se gloríe en los hombres porque todas las cosas son vuestras...

- "... todas las cosas son vuestras, vosotros sois de Cristo, y Cristo de Dios" (omnia enim vestra sunt, vos autem Christi, Christus autem Dei) (1 Co 3, 22-23)

5. TODO LO HEMOS RECIBIDO. Que nadie se enorgullezca a favor de uno en contra de otro, Porque ¿quién te enaltece?

- ¿qué tienes que no hayas recibido? (Quid autem habes, quod non accepisti? (1 Co 4,7)

Y si lo recibiste, ¿por qué te glorías, como si no lo hubieras recibido?

6. HEMOS SIDO COMPRADOS A ALTO PRECIO. ¿O no sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, que está en vosotros y habéis recibido de Dios, y que no os pertenecéis?

- Habéis sido comprados mediante un precio (Empti enim estis pretio!) (1 Co 6,20)

Glorificad, por tanto, a Dios en vuestro cuerpo.

7. MEJOR ES CASARSE QUE ABRASARSE. Pero a los no casados y a las viudas les digo que más les vale permanecer como yo. Y si no pueden guardar continencia, que se casen;

- mejor es casarse que abrasarse (Melius est enim nubere quam uri) (1 Co 7,9)

8. EL DEBER DE EVANGELIZAR. es una exigencia ineludible de todo cristiano. "Porque si evangelizo no es para mí motivo de gloria, pues es un deber que me incumbe

- ¡Ay de mí si no evangelizara! (vae enim mihi est, si non evangelizavero! (1 Co 9,16)

9. CON LA AYUDA DE DIOS. El que piense estar en pie, que tenga cuidado de no caer. No os ha sobrevenido ninguna tentación que supere lo humano y

- fiel es Dios que no permitirá que seáis tentados por encima de vuestras fuerzas (Fidelis autem Deus, qui non patietur vos tentari super id quod potestis) (1 Co 10,13) antes bien, con la tentación, os dará también el modo de poder soportarla con éxito.

10. TODO PARA GLORIA DE DIOS.

- En fin, tanto si coméis, como si bebéis, o hacéis cualquier otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios (sive ergo manducatis sive bibitis sive aliud quid facitis, omnia in gloria Dei facite) (1 Co 10,31)

11. NO DISCUTIR. Ponerlo todo en cuestión, debatir por todo... San Pablo en su día resolvió, según las tradiciones (v. 2), la cuestión menos relevante del atuendo, al tiempo que subrayaba (v. 11) la idéntica dignidad de hombre y mujer.

- Y si alguno quiere discutir, nosotros no tenemos esa costumbre, ni tampoco las iglesias de Dios (Si quis autem videtur contentiosus esse, nos talem consuetudinem non habemus, neque ecclesiae Dei (1 Co 11,16)

12. LA CARIDAD (I). Aunque hablara las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo caridad, sería como el bronce que resuena o un golpear de platillos. Y aunque tuviera el don de profecía y conociera todos los misterios y toda la ciencia, y aunque tuviera tanta fe como para trasladar montañas, si no tengo caridad, no sería nada. Y aunque repartiera todos mis bienes, y entregara mi cuerpo para dejarme quemar, si no tengo caridad, de nada me aprovecharía.

- La caridad es paciente, la caridad es amable; no es envidiosa, no obra con soberbia, no se jacta, no es ambiciosa, no busca lo suyo, no se irrita, no toma en cuenta el mal, no se alegra por la injusticia, se complace en la verdad; (Caritas patiens est, benigna est caritas, non aemulatur, non agit superbe, non inflatur, non est ambitiosa, non quaerit, quae sua sunt, non irritatur, non cogitate malum, non gaudet super iniquitatem, congaudet autem veritati;) (1 Co 13, 4-6)

- todo lo aguanta, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta (omnia suffert, omnia credit, omnia sperat, omnia sustinet) (1 Co 13,7)

13. LA CARIDAD (II). La caridad nunca acaba... Ahora permanecen la fe, la esperanza, la caridad: las tres virtudes.

- Pero de ellas la más grande es la caridad (maior autem ex his est caritas) (1 Co 13,13)

14. FUNDAMENTO DE LA FE. Si no hay resurrección de los muertos, tampoco Cristo ha resucitado. Y si Cristo no ha resucitado, inútil es nuestra predicación, inútil es también vuestra fe...

- si Cristo no ha resucitado, vana es nuestra fe (si Christus non resurrexit, stulta est fides vestra) (1 Co 15,17)

Y si tenemos puesta la esperanza en Cristo sólo para esta vida, somos los más miserables de todos los hombres.

15. RESURRECCIÓN. VIVIFICADOS EN CRISTO. Cristo ha resucitado de entre los muertos, como primer fruto de los que mueren. Porque como por un hombre vino la muerte, también por un hombre la resurrección de los muertos... Así también en Cristo todos serán vivificados. Pero cada uno en su orden debido: como primer fruto Cristo; luego, con su venida, los que son de Cristo. Después llegará el fin, cuando entregue el Reino a Dios Padre... Y cuando le hayan sido sometidas todas las cosas, entonces también el mismo Hijo se someterá a quien a él sometió todo

- para que Dios sea todo en todas las cosas (ut sit Deus omnia in omnibus) (1 Co 15,28)

16. RESURRECCIÓN. CUERPOS GLORIOSOS. Así será en la resurrección de los muertos: se siembra en corrupción, resucita en incorrupción; se siembre en vileza, resucita en gloria; se siembre en debilidad, resucita en poder; se siembra un cuerpo natural, resucita un cuerpo espiritual... los muertos resucitarán incorruptibles, y nosotros seremos transformados... Y cuando este cuerpo corruptible se haya revestido de incorruptibilidad, y este cuerpo mortal se haya revestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: "La muerte ha sido absorbida en la victoria

- ¿Dónde está, muerte, tu victoria? / ¿Dónde está, muerte, tu aguijón? (Ubi est, mors, victoria tua? / ubi est, mors, stimulus tuus?) (1 Co 15,55)

SEGUNDA EPÍSTOLA A LOS CORINTIOS

1. EL BUEN OLOR DE CRISTO. Porque

- somos para Dios el buen olor de Cristo (Christi bonus odor sumus Deo) (2 Co 2,15)

2. VASOS DE BARRO. Porque el mismo Dios hizo brillar la luz en nuestros corazones, para que irradien el conocimiento de la gloria de Dios que está en el rostro de Cristo.

- Pero llevamos este tesoro en vasos de barro (Habemus autem thesaurum istum in vasis fictilibus) (2 Co 4,7) para que se reconozca que la sobreabundancia del poder es de Dios y que no proviene de nosotros...

3. ES EL TIEMPO FAVORABLE

- "Ahora es el tiempo favorable, ahora es el día de la salvación" (ecce nunc tempus acceptabile, ecce nunc dies salutis) (2 Co 6,2)

4. GENEROSIDAD. Os digo esto: quien siembra escasamente, escasamente cosechará; y quien siembra copiosamente, copiosamente cosechará. Que cada uno dé según se ha propuesto en su corazón, no de mala gana ni forzado,

- porque Dios ama al que da con alegría (hilarem enim datorem diligit Deus) (2 Co 9,7)

5. BASTA LA GRACIA. Para que no me engría, me fue clavado un aguijón en la carne, un ángel de Satanás, para que me abofetee, y no me envanezca. Por esto, rogué tres veces al Señor que lo apartase de mí; pero Él me dijo:

- Te basta mi gracia (sufficit tibi gratia mea) (2 Co 12,9)

porque la fuerza se perfecciona en la flaqueza.

6. UNA DESPEDIDA FRATERNAL. "Por lo demás, hermanos,

- alegraos, sed perfectos, exhortaos, tened un mismo sentir, vivid en paz y el Dios de la caridad y de la paz estará con vosotros (gaudete, perfecti estote, exhortamini invicem, idem sapite, pacem habete, et deus dilectionis et pacis erit vobiscum) (2 Co 13,11)

EPÍSTOLA A LOS GÁLATAS

1. CRISTO EN MI. Con Cristo estoy crucificado: vivo, pero

- ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí (vivo autem iam non ego, vivit vero in me Christus) (Ga 2,20)

2. HIJOS DE DIOS. Envió Dios a su Hijo, nacido de mujer ... a fin de que recibiésemos la adopción de hijos. Y, puesto que sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, que clama. “¡Abbá, Padre!”. de manera que yo no eres siervo, sino hijo

- y como eres hijo, también heredero por gracia de Dios (quod si filius, et heres per Deum (Ga 4,7)

3. FRUTOS DEL ESPÍRITU SANTO. Las obras de la carne: fornicación, impureza, lujuria, idolatría, hechicería, enemistades, pleitos, celos, iras, riñas, discusiones, divisiones, envidias, embriagueces, orgías... En cambio, los frutos del Espíritu son

- caridad, gozo, paz, longanimidad, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, continencia (caritas, gaudium, pax, longanimitas, beningnitas, bonitas, fides, mansuetudo, continentia (Ga 5,23)

4. DE DIOS NADIE SE BURLA. "Porque si alguno se imagina que es algo, sin ser nada, se engaña a sí mismo. Que cada uno examine su propia conducta, y entonces podrá gloriarse solamente en sí mismo y no en otro; porque cada uno tendrá que llevar su propia carga...

- No os engañéis, de Dios nadie se burla (Nolite errare: Deus non irridetur) (Ga 6,7)

Porque lo que uno siembre, eso recogerá: el que siembra en su carne, de la carne cosechará corrupción; y el que siembre en el Espíritu, del espíritu cosechará la vida eterna

- No nos cansemos de hacer el bien (Bonum autem facientes infatigabiles) (Ga 6,9) porque si perseveramos, a su tiempo recogeremos el fruto.

EPÍSTOLA A LOS EFESIOS

1. NOS ELIGIÓ, ANTES DE LA CREACIÓN, PARA SER SANTOS! "Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo,/ que nos ha bendecido en Cristo con toda bendición espiritual en los cielos,/ ya que en él nos eligió antes de la creación del mundo/ para que fuéramos santos y sin mancha en su presencia, por el amor,/ nos predestinó a ser sus hijos adoptivos/ por Jesucristo/ conforme al beneplácito de su voluntad,/ para alabanza y gloria de su gracia,/ con la cual nos hizo gratos en el Amado;/ en quien, mediante su sangre, tenemos la redención,/ el perdón de los pecados,/ según las riquezas de su gracia,/ que derramó sobre nosotros sobreabundantemente/ con toda sabiduría y prudencia./ Nos dio a conocer el misterio de su voluntad,/ según el benévolo designio que se había propuesto realizar mediante él/ y llevarlo a cabo en la plenitud de los tiempos:/ recapitular en Cristo todas las cosas,/ las de los cielos y las de la tierra."

- Benedictus Deus et Pater Domini nostri Iesu Christi, / qui benedixit nos in omni benediction spiritali in caelestibus in Christo, / sicut elegit nos in ipso ante mundi constitutionem, / ut essemus sancti et inmaculati in conspectu eius in caritate, / qui praedestinavit nos in
adoptionem filiorum / per Iesum Christum in impsum,/ secundum beneplacitum voluntatis suae,/ in laudem gloriae suae,/ in qua gratificavit nos in Dilecto,/ in quo habemus redemptionem per sanguinem eius, / remissionem peccatorum, / secundum divitias gratiae eius,
/ quam superabundare fecit in nobis/ in omni sapientia et prudentia / notum faciens nobismysterium voluntatis suae, / secundum beneplacitum eius, quod proposuit in eo, / indispensationem plenitudinis temporum:/ recapitulare omnia in Christo, / quae in caelis et quae in terra, in ipso; (Ef 1, 3-10)

2. FAMILIA DE DIOS. Por lo tanto, Ya no sois extraños y advenedizos, sino

- conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios (estis concives sanctorum et domestici Dei) (Ef 2,19)

3. UNA ORACIÓN. Que Cristo habite en vuestros corazones por la fe para que, arraigados y fundamentados en la caridad, podáis comprender, con todos los santos, cuál es la anchura y la longitud, la altura y la profundidad; y conocer también el amor de Cristo, que supera todo conocimiento, para que os llenéis por completo de toda la plenitud de Dios (Ef 3, 17-19)

- Al que tiene poder sobre todas las cosas para concedernos infinitamente más de lo que pedimos o pensamos, gracias a la fuerza que despliega en nosotros, a Él sea dada la gloria en la Iglesia y en Cristo Jesús por todas las generaciones por los siglos de los siglos. ¡Amén! (Ei autem, qui potens est supra omnia facere superabundanter quam petimus aut intellegimus, secundum virtutem, quae operatur in nobis, ipsi gloria in ecclesia et in Christo Iesu in omnes generationes saeculi saeculorum. Amen (Ef 3, 20-21)

4. BUEN ÁNIMO. Si os enojáis, no pequéis; no se ponga el sol estando todavía airados y no deis ocasión al diablo...

- Y no entristezcáis al Espíritu santo de Dios con el que habéis sido sellados para el día de la salvación (Et nolite contristare Spiritum Sanctum Dei, in quo signati estis in diem redemptionis (Ef 4,30)

Que desaparezca de vosotros toda amargura, ira, indignación, griterío o blasfemia y cualquier otra clase de malicia (Ef 4,31)

- Sed, por el contrario, benévolos unos con otros, compasivos, perdonándoos mutuamente como Dios os perdonó en Cristo (Estote autem invicem benigni, misericordes, donantes invicem, sicut et Deus in Christo donavit vobis (Ef 4,32)

Así pues, mirad con cuidado cómo vivís: no como necios, sino como sabios;

- redimiendo el tiempo, porque los días son malos... (redimentes tempus, quoniam dies mali sunt) (Ef 5,15)

- ... dando gracias siempre por todas las cosas a Dios Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo (gratias agentes semper pro omnibus in nomine Domini nostri Iesu Christi, Deo et Patri...) (Ef 5,20)

5. MATRIMONIO. "Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne".

- Gran misterio es éste (Mysterium hoc magnum est) (Ef 5,32)

6. HIJOS. PADRES. Hijos: obedeced a vuestros padres en el Señor porque esto es lo justo.

- Padres: no irritéis a vuestros hijos; antes bien educadles en la doctrina y enseñanzas del Señor (Et, patres, nolite ad iracundiam provocare filios vestros, sed educate illos in disciplina et correptione Domini) (Ef 6,4)

EPÍSTOLA A LOS FILIPENSES

1. VIVIR ES CRISTO. Así es mi expectación y esperanza, de que en nada seré defraudado, sino que, con toda seguridad, ahora como siempre, Cristo será glorificado en mi cuerpo, tanto en mi vida como en mi muerte. Porque

- para mí, vivir es Cristo y el morir una ganancia (Mihi enim vivere Christus et mori lucrum) (Flp 1,21)

2. EL HIMNO. Tened entre vosotros los mismos sentimientos que tuvo Cristo Jesús

- el cual, siendo de condición divina, / no consideró como presa codiciable/ el ser igual a Dios, / sino que se anonadó a sí mismo/ tomando la forma de siervo, / hecho semejante a los hombres; / y, mostrándose igual que los demás hombres, / se humilló a sí mismo, haciéndose obediente / hasta la muerte, / y muerte de cruz. / Y por eso Dios lo exaltó / y le otorgó el nombre/ que está sobre todo nombre; / para que al nombre de Jesús toda rodilla se doble/ en los cielos, en la tierra y en los abismos, / y toda lengua confiese: / "¡Jesucristo es el Señor!", / para gloria de Dios Padre. (qui cum in forma Dei esset, / non rapinam arbitratus est esse se aequalem Deo, / sed semetipsum exinanivit formam servi accipiens, / in similitudinem hominum factus: / et habitu inventus ut homo, / humiliavit semetipsum factus oboediens usque ad mortem, / mortem
autem crucis. / Propter quod Deus illum exaltavit/ et donavit illi nomen, / quod est super omne nomen, / ut in nomine Iesu omne genu flectatur / caelestium et terrestrium et infernorum, / et omnis lingua confiteatur: / "Dominus Iesus Christus!", / in gloriam dei Patris (Flp 2,6-11)

3. ALEGRÍA. Hermanos,

- alegraos en el Señor (gaudete in Domino) (Flp 3.1)

4. CONOCIMIENTO DE CRISTO. Escribe san Pablo: "Considero que todo es pérdida ante la sublimidad del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor". Y antes:

- Cuanto era para mí ganancia, por Cristo lo considero como pérdida (quae mihi erant lucra, haec arbitratus sum propter Christum detrimentum) (Flp 3,7)

5. LA META DE LA VIDA. "No es que ya lo hay conseguido, o que ya sea perfecto, sino que continúo esforzándome por ver si lo alcanzo, puesto que yo mismo he sido alcanzado por Cristo Jesús. Hermanos yo no pienso haberlo conseguido aún; pero, olvidando lo que queda atrás, una cosa intento: lanzarme hacia lo que tengo por delante,

- correr hacia la meta, para alcanzar el premio al que Dios nos llama desde lo alto por Cristo Jesús (extendens me ad destinatum persequor, ad bravium supernae vocationis Dei in Christo Iesu) (Flp 3,14)

6. CIUDADANOS DEL CIELO. "Porque muchos -esos de quienes con frecuencia os hablaba y os hablo ahora llorando- se comportan como enemigos de la cruz de Cristo: su fin es la perdición, su dios el vientre, y su gloria la propia vergüenza, porque ponen el corazón en las cosas terrenas.

- Pero nosotros somos ciudadanos del cielo (Noster enim municipatus in caelis est) (Flp 3,20)

7. VIVIR EN CRISTO.

- Alegraos siempre en el Señor; os lo repito, alegraos (Gaudete in Domino semper. Iterum dico: Gaudete!) (Flp 4,4)

Que vuestra comprensión sea patente a todos los hombres. El Señor está cerca. No os preocupéis por nada; al contrario, en toda oración y súplica, presentad a Dios vuestras peticiones con acción de gracias.

- Y la paz de Dios que supera todo entendimiento custodiará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús (El pax Dei, quae exsuperat omnem sensum, custodiet corda vestra et intelligentias vestras in Christo Iesu) (Flp 4,7)

8. TODO LO PODEMOS EN CRISTO. "... he aprendido a contentarme con lo que tengo... estoy acostumbrado a todo en todo lugar, a la hartura y a la escasez, a la riqueza y a la pobreza.

- Todo lo puedo en aquel que me conforta (Omnia possum in eo, qui me confortat) (Flp 4,13)

EPÍSTOLA A LOS COLOSENSES

1. HIMNO. Él nos arrebató del poder de las tinieblas y nos trasladó al reino del Hijo de su amor, en quien tenemos la redención, el perdón de los pecados.

- "El cual es la imagen del Dios invisible, / primogénito de toda creación, / porque en él fueron creadas todas las cosas / en los cielos y sobre la tierra, / las visibles y las invisibles, / sean los tronos o las dominaciones, / los principados o las potestades. / Todo ha sido creado por él y para él. / Él es antes que todas las cosas / y todas subsisten en él. / Él es también la cabeza del cuerpo, / que es la Iglesia; / él es el principio, el primogénito / de entre los muertos, / para que él sea el primero en todo, / pues Dios tuvo a bien que en él habitase / toda la plenitud, / y por él reconciliar todos los seres consigo, / restableciendo la paz, por medio de su sangre / derramada en la cruz, / tanto en las criaturas de la tierra / como en las celestiales."

- "... qui est imago Dei invisibilis, / primognenitus omnis creaturae, / quia in ipso condita sunt universa in caelis et in terra, /visibilia et invisibilia, / sive trhoni sive dominationes / sive principatus sive potestates. / Omnia per impsum et in impsum creata sunt, / et ipse est ante
omnia, / et omnia in ipso constant. / Et ipse est caput corporis ecclesiae; / qui est principium, primogenitus ex mortuis, / ut sit in omnibus ipse primatum tenens, / quia in ipso complacuit omnem plenitudinem habitare / et per eum reconciliare omnia in ipsum, / pacificans per
sanguinem crucis eius, / sive quae in terris sive quae in caelis sunt." (Col 1, 15-20)

2. REDIMIDOS. Sepultados por él por medio del Bautismo, también fuisteis resucitados con él mediante la fe en el poder de Dios, que lo resucitó de entre los muertos. Y a vosotros, que estabais muertos por los delitos y por la falta de circuncisión de vuestra carne, os vivificó con él y perdonó gratuitamente vuestros delitos

- al borrar el pliego de cargos que nos era adverso, y que canceló clavándolo en la cruz (delens, quod adversum nos erat, chirographum decretis, quod erat contrarium nobis, et impsum tulit de medio affigens illud cruci...) (Col 2,14)

3. ELEGIDOS. Por tanto,

- como elegidos de Dios, santos y amados (electi Dei, sancti et dilecti) (Col 3, 12)

revestíos de entrañas de misericordia, de bondad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia.

PRIMERA EPÍSTOLA A LOS TESALONICENSES

1. LA VOLUNTAD DE DIOS.

- Porque ésta es la voluntad de Dios: vuestra santificación (Haec est enim voluntas Dei, sanctificatio vestra) (1 Ts 4,3)

que os abstengáis de la fornicación: que cada uno sepa guardar su propio cuerpo santamente y con honor, sin dejarse dominar por la concupiscencia...

2. VIDA EN CRISTO. Estad atentos para que nadie devuelva mal por mal; al contrario, procurad siempre el bien mutuo y el de todos.

- "Estad siempre alegres. Orad sin cesar. Dad gracias por todo..." (Semper gaudete, sine intermissione orate, in omnibus gratias agite...) (1 Ts 5,16-17)

... porque eso es lo que Dios quiere de vosotros en Cristo Jesús.

3. BENDICIÓN.

- Que Él, Dios de la paz, os santifique plenamente, y que vuestro ser entero -espíritu, alma y cuerpo- se mantenga sin mancha hasta la venida de nuestro Señor Jesucristo. El que nos llama es fiel, y por eso lo cumplirá.

- (Impse autem Deus pacis sanctificet vos per omnia, et integer spiritus vester et anima et corpus sine querela in adventu Domini nostri Ieus Christi servetur. Fidelis est, qui vocat vos, qui etiam faciet) (1 Ts 5,23-24)

SEGUNDA EPÍSTOLA A LOS TESALONICENSES

1. ORACIÓN.

- Que nuestro Señor Jesucristo, y Dios nuestro Padre, que nos amó y gratuitamente nos concedió un consuelo eterno y una feliz esperanza, consuele vuestros corazones y los afiance en toda obra y palabra buena.

- (Impse autem Dominus noster Iesus Christus et Deus Pater noster, qui dilexit nos et dedit consolationem aeternam et spem bonam in gratia, consoletur corda vestra et confirmet in omni opere et sermone bono) (2 Ts 2,16-17)

2. HACER EL BIEN.

- No os canséis de hacer el bien (nolite deficere benefacentes (2 Ts 3,13)

PRIMERA EPÍSTOLA A TIMOTEO

- REZAR POR TODOS. Te encarezco ante todo que se hagan súplicas, oraciones, peticiones y acciones de gracias por todos los hombres, por los emperadores y todos los que ocupan altos cargos, para que pasemos una vida tranquila y sereno con toda piedad y dignidad. Todo ello es bueno y agradable ante Dios, nuestro Salvador, que quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad

- Porque uno solo es Dios / y uno solo también el mediador/ entre Dios y los hombres: / Jesucristo hombre, / que se entregó a sí mismo en redención por todos.

- (Unus enim Deus, / unus et mediator / Dei et hominum, / homo Christus Iesus, / qui dedit redemptionem semetipsum pro omnibus (1 Tm 2, 5-6)

SEGUNDA EPÍSTOLA A TIMOTEO

1. HIMNO. Podéis estar seguros:

- Si morimos con él, también viviremos con él; / si perseveramos, también reinaremos con él; / si lo negamos, también él nos negará;/ si no somos fieles, él permanece fiel, / pues no puede negarse a sí mismo.

- (Nam si commortui sumus, et convivemus;/ si sustinemus, et conregnabimus;/ si negabimus, et ille negabit nos;/ si non credimus, ille fidelis manet,/ negare enim seipsum non potest) (2 Tm 2, 11-13)

2. PERSEVERANCIA. En la presencia de Dios y de Cristo Jesús, que va a juzgar a vivos y muertos, por su manifestación y por su reino, te advierto seriamente: predica la palabra

- insiste con ocasión y sin ella (insta opportune, importune) (2 Tm 4,2)

reprende, reprocha, exhorta: siempre con paciencia y doctrina.

EPÍSTOLA A TITO

1. HEREDEROS. Cuando se manifestó la bondad de Dios, nuestro Salvador, y su amor a los hombres, nos salvó, no por las obras justas que hubiéramos hecho nosotros, sino por su misericordia, mediante el baño de regeneración y de la renovación del Espíritu Santo, que derramó copiosamente sobre nosotros por medio de Jesucristo nuestro Salvador, para que, justificados por su gracia,

- fuéramos herederos de la vida eterna que esperamos (heredes simus secundum spem vitae aeternae) (Tt 3,7)

2. DISQUISICIONES. "Verdadera es esta doctrina y quiero que en ella te mantengas firme...". Y aconseja:

- "Evita las disquisiciones necias, las genealogías, las disputas y polémicas sobre la Ley, porque son inútiles y vanas..." (stultas autem quaestiones et genealogias et contentiones et pugnas circa legem devita, sunt enim inutiles et vanae) (Tt 3,9)

EPÍSTOLA A FILEMÓN

1. RUEGO POR EL ESCLAVO. "Te ruego en favor de mi hijo Onésimo, a quien engendré entre cadenas, en otro tiempo inútil para ti pero ahora útil para ti y para mí: a este te lo devuelvo como si fuera mi corazón... se alejó algún tiempo, para que ahora lo recuperes para siempre, no ya como siervo, sino más que siervo, como hermano muy amado..."

- "... Por tanto, si me consideras hermano en la fe, acógelo como si fuera yo mismo" (Si ergo habes me socium, suscipe illum sicut me) (Flm 17)

EPÍSTOLA A LOS HEBREOS

1. LA PALABRA DIVINA.

- "Ciertamente, la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que una espada de doble filo: entra hasta la división del alma y del espíritu, de las articulaciones y de la médula, y descubre los sentimientos y pensamientos del corazón" (Vivus est enim Dei sermo et efficax et
penetrabilior omni gladio ancipiti et peringens usque ad divisionem animae ac spiritus, compagum quoque et medullarum, et discretor cogitationum et intentionum cordis) (Hb 4,12)

2. CONFIANZA EN DIOS. "Ya que tenemos un Sumo Sacerdote que ha entrado en los cielos -Jesús, el Hijo de Dios-, mantengamos firme nuestra confesión de fe...

- ... Por lo tanto, acerquémonos confiadamente al trono de la gracia, para que alcancemos misericordia..." (adeamus ergo cum fiducia ad thronum gratiae, ut misericordiam consequamur) (Hb 4,16)

... y encontremos la gracia que nos ayude en el momento oportuno.

3. JESÚS MEDIADOR. "Jesús ha sido hecho mediador de una alianza más perfecta... Por eso puede también salvar perfectamente a los que se acercan a Dios a través de él,

- ya que vive siempre para interceder por nosotros" (semper vivens ad interpellandum pro eis) (Hb 7,25)

4. FUNDAMENTO DE ESPERANZA. "Acerquémonos con un corazón sincero y una fe plena, después de purificar nuestros corazones de una mala conciencia y de lavar nuestro cuerpo con agua pura. Mantengamos firme la confesión de la esperanza,

- porque fiel es el que hizo la promesa (fidelis enim est, qui repromisit) (Hb 10,23)

y estemos pendientes unos de otros para estimularnos a la caridad y a las buenas obras..."

5. LA FE. "No perdáis, por tanto, vuestra confianza, que tiene una gran recompensa: porque necesitáis paciencia para conseguir los bienes prometidos cumpliendo la voluntad de Dios... nosotros no somos de los que se vuelven atrás para su perdición, sino de los que tienen fe para la salvación del alma.

- La fe es fundamento de las cosas que se esperan, prueba de las que no se ven" (Est autem fides sperandorum substantia, rerum argumentum non apparentium) (Hb 11.1)

6. JESUCRISTO. "No os dejéis llevar por doctrinas diversas y extrañas, porque lo bueno es fortalecer el corazón con la gracia..." Y antes se lee:

- "Jesucristo es el mismo ayer y hoy, y por los siglos (Iesus Christus heri et hodie idem, et in saecula) (Hb 13,8)

7. DE PASO. Ofrezcamos continuamente a Dios por medio de Jesús un sacrificio de alabanza, es decir, el fruto de los labios que confiesan su nombre. No os olvidéis de hacer el bien y de compartir lo vuestro, porque Dios se complace en esa clase de sacrificios. Y antes se lee:

- porque no tenemos aquí ciudad permanente, sino que vamos en busca de la venidera (non enim habemus hic manentem civitatem, sed futuram inquirimus) (Hb 13,14)

EPÍSTOLA DE SANTIAGO

1. COMPORTAMIENTO. Bien lo sabéis hermanos míos querídisimos.

- Que cada uno sea diligente para escuchar, lento para hablar y lento para la ira; (Sit autem omnis velox ad audiendum, tardus autem ad loquendum et tardus ad iram) (St 1,19)

porque la ira del hombre no hace lo que es justo ante Dios.

2. SABER PEDIR. Codiciáis y no tenéis, matáis y tenéis envidia, y no podéis conseguir nada; lucháis y os hacéis la guerra.

- No tenéis porque no pedís. Pedís y no obtenéis, porque pedía mal (Non habetis, propter quod non postulatis; petitis et non accipitis, eo quod male petitis) (St. 4,2-3)

para derrochar en vuestros placeres.

3. PROVIDENCIA DIVINA. Atended ahora los que decís: "Hoy o mañana iremos a tal ciudad, pasaremos allí un año, negociaremos y obtendremos buenas ganancias", cuando en realidad no sabéis qué será de vuestra vida el día de mañana, porque sois un vaho que aparece un instante y enseguida se evapora. En lugar de esto deberíais decir:

- "Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello" (Si Dominus voluerit, et vivemus et faciemus hoc aut illud) (St 4,15)

4. PECADOS DE OMISIÓN. Vosotros, en cambio, os gloriáis de vuestras arrogancias. Toda jactancia de este tipo es mala.

- Por tanto, el que sabe hacer el bien y no lo hace, comete pecado (Scienti igitur bonum facere et non facienti, peccatum est illi) (St. 4, 17)

5. ORACIÓN. "La oración fervorosa del justo puede mucho..." Y, antes, se lee:

- ¿Está triste alguno de vosotros? Que rece (Tristatur aliquis vestrum?. Oret) (St. 5,13)

6. APOSTOLADO. Si alguno de vosotros se desvía de la verdad y otro le convierte sepa que

- quien convierte a un pecador de su extravío, salvará su alma de la muerte y cubrirá sus muchos pecados (qui converti fecerit peccatorem ab errore viae eius, salvabit animam suam a morte et operiet multitudinem peccatorum) (St. 5,19)

PRIMERA EPÍSTOLA DE SAN PEDRO

1. ACCIÓN DE GRACIAS. "Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que por su gran misericordia nos ha engendrado de nuevo -mediante la resurrección de Jesucristo de entre los muertos- a una esperanza viva a una herencia incorruptible, inmaculada y que no se marchita,

- reservada en los cielos para vosotros (conservatam in caelis propter vos) (1 P 1,4)

que, por el poder de Dios, estáis custodiados mediante la fe hasta alcanzar la salvación preparada ya para ser manifestada en el tiempo último.

2. SACERDOCIO COMÚN DE LOS FIELES. También vosotros sois edificados como edificio espiritual para un sacerdocio santo con el fin de ofrecer sacrificios espirituales, agradables a Dios por medio de Jesucristo...

- "... Pero vosotros sois linaje escogido, sacerdocio real, nación santa, pueblo adquirido en propiedad, para que pregonéis las maravillas de Aquel que os llamó de las tinieblas a su admirable luz" (Vos autem genus electum, regale sacerdotium, gens sancta, populus in
acquisitionem, ut virtutes annuntietis eius, qui de tenebris vos vocavit in admirabile lumen suum) (1P 2,9)

3. AMARSE COMO HERMANOS. "Por último,

- tened todos el mismo pensar y el mismo sentir, amaos como hermanos, sed misericordiosos y humildes, no devolváis mal por mal, ni maldición por maldición, sino -al contrario- bendecid, porque para esto habéis sido llamados, para ser herederos de la bendición" (autem omnes unanimes, compatientes, fraternitatis amatores, misericordes, humiles, non reddentes malum pro malo vel maledictum pro maledicto, sed e contrario bendicentes, quia in hoc vocatis estis, ut bendictionem hereditate accipiatis) (1P 3, 8-9)

4. CONFIANZA EN DIOS. "Sed sobrios y vigilad, porque vuestro adversario, el diablo, como un león rugiente, ronda buscando a quién devorar. Resistidle firmes en la fe, sabiendo que vuestros hermanos dispersos por el mundo soportan los mismos padecimientos. Y después de haber sufrido un poco, el Dios de toda gracia, que os ha llamado en Cristo a su eterna gloria, os hará idóneos y os consolidará, os dará fortaleza y estabilidad...". Y antes decía:

- "Descargad sobre Él todas vuestras preocupaciones, porque Él cuida de vosotros" (omnem solicitudinem vestram proicientes in eum, quoniam ipis cura est de vobis) (1P 5,7)

SEGUNDA EPÍSTOLA DE SAN PEDRO

1. LAS VIRTUDES CRISTIANAS. Debéis poner de vuestra parte todo esmero en

- añadir a vuestra fe la virtud, a la virtud el conocimiento, al conocimiento la templanza, a latemplanza la paciencia, a la paciencia la piedad, a la piedad el amor fraterno, al amor fraterno la caridad (curam omnem subinferentes ministrate in fide vestra virtutem, in virtute autem scientiam, in scientia autem continentiam, in continentia autem patientiam, in patientia auten pietatem, in pietate autem amorem fraternitatis, in amore autem fraternitatis caritatem) (2P 1, 5 -7)

2. LA PACIENCIA DE DIOS. Pero hay algo, queridísimos, que no debéis olvidar: que para el Señor un día es como mil años, y mil años como un día. No tarda el Señor en cumplir su promesa, como algunos piensan;

- más bien tiene paciencia con vosotros, porque no quiere que nadie se pierda, sino que todos se conviertan (sed patienter agit in vos nolens aliquos perire, sed omnes ad paenitentiam reverti) (2 P 3,9)

PRIMERA EPÍSTOLA DE SAN JUAN

1. NUESTRO ABOGADO. Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, fiel y justo es Él para perdonarnos los pecados y purificarnos de toda iniquidad... "Pero si alguno peca...

- ... tenemos un abogado ante el Padre: Jesucristo" (advocatum habemus ad Patrem, Iesum Christum) (1 Jn 2,1)

2. GUARDARSE DEL MUNDO. No améis al mundo ni lo que hay en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo -la concupiscencia de la carne, la concupiscencia de los ojos y la arrogancia de los bienes terrenos- no procede del Padre, sino del mundo.

- Y el mundo es pasajero, y también sus concupiscencias; pero quien cumple la voluntad de Dios permanece para siempre (Et mundus transit et concupiscentia eius; qui autem facit voluntatem Dei, manet in aeternum) (1 Jn 2,17)

3. HIJOS DE DIOS. "Queridísimos: ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como es". Y antes se dice:

- "Mirad qué amor tan grande no ha mostrado el Padre: que nos llamemos hijos de Dios, ¡y lo somos! (Videte qualem caritatem dedit nobis Pater, ut filii Dei nominemur, et sumus) (1 Jn 3.1)

4. AMAR CON OBRAS. "Hijos, no amemos de palabra ni con la boca, sino con obras y de verdad. En esto conoceremos que somos de la verdad, y en su presencia tranquilizaremos nuestro corazón, aunque el corazón nos reproche algo, porque Dios es más grande que nuestro corazón y conoce todo...

- El que guarda sus mandamientos permanece en Dios y Dios en él; y por esto conocemos que permanece en nosotros: por el Espíritu que nos ha dado (Et, qui serva mandata eius, in ipso manet, et ipse in eo; et in hoc cognoscimus quoniam manet in nobis, ex Spiritu, quem nobis dedit) (1 Jn 3,24)

5. DIOS ES AMOR. Amémonos unos a otros, porque el amor procede de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios, y conoce a Dios. El que no ama no ha llegado a conocer a Dios, porque Dios es amor. En esto se manifestó entre nosotros el amor de Dios: en que Dios envió a su Hijo Unigénito al mundo para que recibiéramos por él la vida. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó y envió a su Hijo como víctima propiciatoria por nuestros pecados... Y nosotros hemos conocido y creído en el amor que Dios nos tiene.

- Dios es amor (Deus caritas est) (1 Jn 4,16)

y el que permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él.

6. EN EL AMOR NO HAY TEMOR. En esto alcanza el amor su perfección en nosotros: en que tengamos confianza en el día del Juicio, porque tal como es él, así somos nosotros en este mundo.

- En el amor no hay temor (Timor non est in caritate) (1 Jn 4,18)

sino que el amor perfecto echa fuera el temor, porque el temor supone castigo, y el que teme no es perfecto en el amor.

7. DIOS NOS AMÓ PRIMERO. Nosotros amamos, porque

- Él nos amó primero (ipse prior dilexit nos) (1 Jn 4,19)

Si alguno dice: “Amo a Dios”, y aborrece a su hermano, es un mentiroso; pues el que no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios, a quien no ve. Y hemos recibido de él este mandamiento: quien ama a Dios que ame también a su hermano.

8. SUS MANDAMIENTOS NO SON COSTOSOS. En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios: en que amamos a Dios y cumplimos sus mandamientos. Porque el amor de Dios consiste precisamente en que guardemos sus mandamientos;

- y sus mandamientos no son costosos (et mandata eius gravia non sunt) (1 Jn 5,3)

porque todo el que ha nacido de Dios vence al mundo. Y ésta es la victoria que ha vencido al mundo: nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?

9. DIOS NOS ESCUCHA: Ésta es la confianza que tenemos en Él: si le pedimos algo según su voluntad, nos escucha. Y puesto que sabemos que nos va a escuchar en todo lo que pidamos,

- sabemos que tenemos ya lo que le hemos pedido (scimus quoniam habemus petitiones, quas postulavimus ab eo) (1 Jn 5,15)

EPÍSTOLA DE SAN JUDAS

1. LOS IMPÍOS. Éstos son una mancha en vuestros ágapes: comportándose sin recato como si estuvieran en banquetes, se cuidan a sí mismos;

- son nubes sin agua zarandeadas por los vientos; árboles de otoño sin fruto, dos veces muertos y arrancados de raíz; olas bravías del mar que echan la espuma de sus torpezas; astros errantes a los que está reservado para siempre la oscuridad tenebrosa (nubes sine acqua, quae a ventis circumferuntur, arbores autumnales infructuosae bis mortuae, arradicatae, fluctus feri naris despumantes suas confusiones, sidera arrantia, quibus procella tenebrarum in aeternum servata est) (Jds 12-13)

2. LOS QUE VACILAN. En las exhortaciones a los fieles, dice: "... a unos procurad salvarlos, arracándolos del fuego; a otros tratadlos con misericordia...". Y ese pasaje empieza así:

- Tratad con compasión a los que vacilan (Et his quidem miseremini disputantibus) (Jds 22)

(Textos seleccionados que se imprimieron en cuadernillo en 2011 para su distribución gratuita con el título “La voz de los pastores”)